Lo has visto miles de veces. Saque de esquina desde un córner, otro jugador de fútbol recibe el balón y remata con la cabeza. Es un modo de reanudar el partido en el que un equipo puede sacar provecho porque, en el mejor de los casos, puede acabar en gol.

Sin embargo, esta técnica tan frecuente en el fútbol está en el punto de mira de los especialistas en neurología, según el último estudio publicado en la revista Brain Injury. Esta investigación pretende arrojar luz sobre los efectos a corto plazo de los cabezazos y cambios patrones sanguíneos del cerebro.

En el estudio, que ha sido recientemente publicado, se han analizado a 89 jugadores profesionales de fútbol de Noruega. Las muestras sanguíneas se extrajeron 1 hora y 12 horas después de impactos accidentales en la cabeza, remates con la cabeza de forma repetida en entrenamientos y ejercicio de alta intensidad. 

El objetivo era detectar la desregulación de los microARN entre los diferentes participantes.

"Los microARN (miARN) son moléculas cortas de ARN no codificantes que regulan la expresión génica y están involucradas en diversos procesos fisiológicos y patológicos". 

Además, 48 de los 89 jugadores, de tres equipos de fútbol diferentes, participaron en un entrenamiento específico que incluyó numerosos remates con la cabeza.

"Es importante destacar que, para esta sesión, la intensidad del ejercicio fue baja. Usando un análisis de video estructurado, el número promedio de encabezados por jugador durante la sesión de encabezados repetitivos se estimó en 19, con un rango de 7 a 33", especifica la investigación.

Los resultados fueron claros, según el principal autor, Stian Bahr Sandmo, exjugador y médico en el Centro de Investigaciones de Traumas Deportivos en Oslo (Noruega).

Los investigadores detectaron cambios en los niveles de microARN, en concreto en 20 jugadores de fútbol. Estas moléculas juegan un papel fundamental en la detección de lesiones cerebrales. De acuerdo al estudio, la cantidad de microARN también puede ayudar para diferenciar la gravedad del daño cerebral. 

"Es un estudio experimental de muestra relativamente pequeño, pero los hallazgos futuros que amplíen nuestra investigación podrían conducir en última instancia a una mejor comprensión de los posibles efectos peligrosos de los impactos repetitivos en la cabeza", explica Sandmo. 

Aunque la investigación reconoce que los efectos potenciales de los cabezazos aún se desconocen en gran medida, está claro "que condujeron a alteraciones específicas en los niveles de miARN, de los cuales algunos se asociaron con vías de señalización que podrían indicar alteraciones cerebrales". 

Por ello, hace hincapié el principal firmante, "los miARN pueden tener potencial como biomarcadores de lesión cerebral".

¿Qué es una lesión cerebral traumática?

Las lesiones cerebrales traumáticas son consecuencia de un golpe o impacto en la cabeza. En el caso de las lesiones leves, puede afectar de forma temporal a las neuronas cerebrales

No obstante, las más graves producen hematomas, sangrado así como lesiones físicas en el cerebro. Este tipo de lesiones puede tener consecuencias a largo plazo e incluso provocar la muerte

Síntomas de la lesión cerebral traumática leve:

  • Dolor de cabeza
  • Náuseas
  • Fatiga
  • Problemas con el habla
  • Sensibilidad a la luz
  • Visión borrosa, zumbido en los oídos...

Síntomas de la lesión cerebral traumática grave:

  • Pérdida del conocimiento
  • Dolor de cabeza constante
  • -Pérdida de coordinación
  • Desorientación
  • Balbuceo-
  • Debilidad de las falanges

Los cabezazos, limitados en la liga inglesa

La Asociación Inglesa de Fútbol anunció el pasado mes de julio una nueva normativa para la presente temporada. Entre las directivas, la limitación de las veces que un jugador puede tocar el balón con la cabeza durante las sesiones de entrenamiento.

Esta recomendación, encaminada a "proteger el bienestar de los jugadores y reducir el riesgo de daño cerebral", implica que no se deban efectuar más de diez cabezazos en una semana de entrenamiento. Sin embargo, esto no se aplica los días de fútbol, cuando hay ‘carta blanca’ para rematar con la cabeza.

El origen de este reglamento se remonta a 2002, con el fallecimiento del exdelantero inglés Jeff Astle. El deportista, que murió a los 59 años de edad, sufrió un colapso cerebral que, de acuerdo a los forenses, era consecuencia de los pequeños traumas cerebrales que sufrió al dar cabezazos al balón.

La familia llevó su fallecimiento al juzgado. En noviembre de ese mismo año, un magistrado les dio la razón: había muerto a causa "de su trabajo".