PSICOLOGÍA

Caso McCann: ¿Es posible no tener recuerdos? ¿Cómo puede afectar esto a los padres de Maddie?

Inés Valderrábano, psicóloga del Instituto Cláritas, explica que la afirmación de Julia Wendell diciendo que es Madeleine podría reabrir heridas que no están cerradas en los padres y familiares McCann.

Madeleine McCann desapareció con tres años en el sur de Portugal, durante unas vacaciones familiares

Madeleine McCann desapareció con tres años en el sur de Portugal, durante unas vacaciones familiares

Rafa Sardiña

Rafa Sardiña

La desaparición de Madeleine McCann, la niña británica a la que se le perdió la pista en el Algarve portugués en 2007, dio la vuelta al mundo por las extrañas circunstancias que siempre han rodeado al suceso. Sin embargo, durante los últimos días parecía que todo el caso podía dar un giro de 180 grados por la aparición de un joven polaca que afirma ser ella.

Julia Wendell, de 21 años, ha pedido a través de las redes sociales hacerse una prueba de ADN para corroborar sus sospechas ya que, según afirma ella misma, presenta innumerables rasgos físicos parecidos a los de la menor desaparecida hace 16 años.

Pero la policía inglesa considera que no hay mucho más parecido que un coloboma, un defecto ocular de nacimiento que no tiene ningún tipo de tratamiento y que si bien es bastante raro, no es tan exclusivo como para no poder afectar a dos personas de edades parecidas.

¿Cómo puede afectar esta situación a la familia de Maddie?

Según explica a este diario Inés Valderrábano, psicóloga del Instituto Psicológico Cláritas, esta nueva revelación podría reabrir heridas que no están cerradas en los padres y familiares McCann.

Porque como resalta la especialista "estar ante la posibilidad, aunque sea muy remota, de que pudiese ser verdad... esa esperanza de que pudiese ser cierto sin duda puede movilizar a la familia”.

  • “Lo esperado es que, después de tantos años, la pérdida de su hija se haya podido colocar en sus cabezas. Pero eso no significa que haya dejado de doler. Solo que han integrado la historia y hoy son capaces de vivir con ello".
  • "Pero no es una herida cerrada y este hecho muy probablemente hará que se reabra y que ellos comiencen otra vez a revivir aquellos acontecimientos y a traer al presente los recuerdos, las emociones y los eventos, lo que fácilmente les provocará tristeza, ansiedad, esperanza y miedo”.
Una joven polaca asegura ser la desaparecida Madeleine McCann.

Una joven polaca asegura ser la desaparecida Madeleine McCann. / @IAMMADELEINEMCCAN

La "herida traumática" resurge en la adolescencia

Siempre, según su propio relato, Wendell asegura haber sufrido abusos sexuales desde que era niña y no tener recuerdos de su infancia. Ni siquiera tiene certeza de su edad, ya que mantiene haber tratado de conseguir sin éxito una copia de su certificado de nacimiento. 

¿Es posible que nuestro cerebro sea capaz de borrar así toda una etapa de la vida?

La experta apunta que:

“El trauma genera heridas en las personas de las que se tienen que defender de alguna manera". Y los menores se protegen con lo que los psicólogos denominan "mecanismos de defensas".

  • "Son unas herramientas esenciales que se necesitan en los momentos posteriores al episodio traumático. Pero si estos mecanismos de defensa se prolongan en el tiempo, cuando realmente ya no son necesarios porque no estamos en peligro, nos impiden relacionarnos bien con el entorno".
  • “Uno de los sistemas de defensa que más vemos terapia como forma de evitar el dolor ante el trauma es la disociación, la pérdida de conciencia. Es decir, estamos en cuerpo, pero no en cabeza. Esto suele estar asociado a pérdidas de memoria y cambios en la identidad”.

En cualquier caso, si nos queremos referir al caso concreto de Maddie y Julia Wendell, la psicóloga deja claro que no tiene conocimientos suficientes del caso como para emitir diagnóstico alguno. "No podemos saber hasta dónde llega o si hay trastorno en esta joven sin una evaluación exhaustiva”.

Y sobre el hecho de que no tenga recuerdos de su infancia...

"Es perfectamente posible que la conciencia de esa falta de recuerdos pueda aparecer en la adolescencia, porque es un momento muy convulso emocionalmente. Es cuando empezamos a cuestionarnos quiénes somos, a individualizarnos de nuestros padres, y en ese momento en el que las hormonas se ajustan y desajustan podemos darnos cuenta de que nuestra infancia está borrada. Y eso provoca que resurja la herida traumática".

Un momento que, como explica la doctora Valderrábano, tiene consecuencias en el presente:

  • “La mente, si ya no necesita ese mecanismo de defensa, puede devolvernos imágenes sutiles de lo que pasó e ir recuperando la memoria. Y hablamos de recuperación, porque es algo que nunca se perdió, simplemente es tan doloroso que nuestra mente nos protege ocultándonoslo”.

El duelo por desaparición es de los “más complicados”

Todos los duelos son difíciles, pero para los familiares es mucho más duro cuando la pérdida es inesperada. Cuando no hay una enfermedad previa, sino que de un momento a otro se pierde al ser querido “a veces es difícil recolocar la situación”, indica la psicóloga. 

  • “Si, además, no se halla un cuerpo, la familia vive en la eterna duda acerca de si está muerto o no nuestro ser querido, y si no está muerto, si está sufriendo, se acuerda de nosotros o piensa que nos hemos olvidado de él”.

Todo esto genera una “culpa” muy grande en las personas que viven el duelo, lo que puede generar que éste se prolongue en el tiempo ante la constante incógnita.

“Esa realidad no permite pasar página y nos impide seguir con nuestra vida. Nos quedamos anclados en el día que perdimos a nuestro ser querido, esperando que vuelva para retomar nuestra vida”.

Por eso, Inés Valderrábano cree que lo mejor es trabajar este tipo de duelos con un especialista “que guíe, escuche, sostenga y apoye. No podemos hacer el duelo por los demás, pero sí podemos acompañar a las personas en un sufrimiento, ayudándoles a ir superando este proceso”.