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FARMACOLOGÍA

¿Tomas medicación? Uno de cada tres conductores reconoce conducir con fármacos que pueden afectar al volante

Uno de cada tres conductores reconoce ponerse al volante bajo los efectos de medicamentos que pueden interferir en la conducción, según un estudio.

Los medicamentos afectan a la atención y los reflejos durante la conducción

Los medicamentos afectan a la atención y los reflejos durante la conducción / Freepik

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Rafa Sardiña

Rafa Sardiña

Madrid

Es una realidad que hay medicamentos que pueden afectar a la conducción. En España, se identifican medicamente el pictograma de conducción en el envase: un triángulo rojo con un coche negro que lleva la leyenda "conducción: ver prospecto". Es la señal inequívoca que que indica que el fármaco puede influir en la capacidad para conducir o manejar maquinaria. Hablamos de ansiolíticos, somníferos, antidepresivos o antipsicóticos.

Sin embargo, uno de cada tres conductores habituales (34%) reconoce coger el coche bajo los efectos de medicamentos que pueden interferir en la conducción, una realidad que incrementa la exposición potencial al riesgo vial. Sin embargo, a pesar de que podrían estar relacionados con entre el 5% y el 10% de los siniestros de tráfico, la toma de fármacos sigue fuera del radar preventivo de los conductores y su riesgo continúa siendo poco visible para gran parte de la población.

Esta es una de las principales conclusiones del estudio ‘Fármacos y Conducción’, elaborado por Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma, en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y a través de la consultora Salvetti Llombart. El objetivo del documento es explorar en profundidad el nivel de conocimiento y de concienciación de la población sobre la conducción bajo los efectos de la medicación, así como analizar sus percepciones y reacciones ante los posibles riesgos asociados.

“Los medicamentos se asocian a mejoras en la salud, al ser prescritos por profesionales médicos, lo que puede reducir la percepción de riesgo de su impacto en la capacidad en la conducción o de existencia de efectos adversos. Esa menor percepción del riesgo puede ser mayor en el caso de productos sin receta o productos naturales. Muchos conductores no identifican el riesgo o piensan que pueden compensar los efectos de la medicación al volante. Ese desconocimiento y esa falsa sensación de control es, precisamente, uno de los principales problemas que revela este estudio”, ha destacado Eva Arranz, médico de Fundación Mapfre.

“Es importante consultar con el profesional sanitario el efecto que la medicación puede causar en la conducción. Si necesita conducir consulte con su médico para tomar las medidas adecuadas sin abandonar el tratamiento”, ha subrayado también la doctora de la Fundación.

Hay determinados medicamentos que pueden afectar las capacidades que requiere una conducción segura.

Hay determinados medicamentos que pueden afectar las capacidades que requiere una conducción segura. / Freepik

Menos atención y reflejos

El estudio alerta de que los efectos secundarios de los fármacos aún no preocupan a los conductores antes de ponerse al volante, pese a que pueden afectar a la atención, los reflejos y la capacidad de reacción. De hecho, revela una importante contradicción entre lo que los conductores saben y lo que realmente hacen. Al preguntarles explícitamente sobre cómo sitúan el nivel de riesgo del consumo de medicamentos, lo puntúan con un 6,9 sobre 9 puntos, y el 83% considera que los medicamentos pueden representar un riesgo alto para la conducción.

Sin embargo, a la hora de valorar las situaciones en las que se extrema la precaución, únicamente el 26% afirma hacerlo cuando toma medicación, y solo un 3% lo menciona espontáneamente lo que implica que no está incorporado dentro del denominado "check mental" que activa las conductas preventivas antes de conducir. En cambio, situaciones como la lluvia (72%), la conducción nocturna (60%) o el cansancio (53%) generan elevados niveles de alerta entre los conductores.

Una falsa sensación de control

La investigación identifica una elevada confianza de los conductores en su propia capacidad para evaluar los efectos de los medicamentos. De hecho, el 61% de todos los conductores medicados declara que su medicación no afecta o afecta poco a su capacidad de conducción (una cifra que aumenta al 73% en el caso de los que, además de tomar medicación, decide seguir conduciendo bajo los efectos de los fármacos), algo que, a priori, es difícil de afirmar puesto que algunos síntomas o efectos secundarios pueden ser difíciles de percibir.

Si se analizan concretamente los resultados de los encuestados que conducen y toman fármacos, la mitad (49%) reconoce haber notado síntomas tras tomar la medicación como somnolencia, fatiga, disminución de reflejos, menor atención o capacidad de reacción más lenta.

Sin embargo, la respuesta más habitual no es dejar de conducir, sino adaptar la conducción reduciendo la velocidad o extremando precauciones.

No solo ansiolíticos, también otros tipos de medicamentos

El informe constata que los conductores identifican con mayor facilidad el riesgo asociado a determinados medicamentos como aquellos que se usan para dormir, la ansiedad, la depresión o el dolor intenso. No obstante, tienden a infravalorar los efectos sobre la conducción de otros medicamentos de uso frecuente y ampliamente normalizados, pese a que también pueden afectar a la conducción, como antigripales, antitusivos, antihistamínicos, relajantes musculares o determinados productos “naturales” utilizados para dormir o relajarse.

Además, los expertos advierten del aumento de la polimedicación y de la normalización del consumo de medicamentos sin receta, una realidad que puede incrementar el riesgo al volante cuando se combinan distintos tratamientos o se mezclan con alcohol u otras sustancias. Y es que la combinación de distintos tratamientos puede generar efectos acumulativos e interacciones farmacológicas.

Perfil del conductor con mayor exposición al riesgo

El perfil del conductor que coge el coche bajo los efectos de fármacos se caracteriza por tener una media de edad de 50 años, sin clara distinción de sexo. Además, utilizan el coche para gestiones diarias y personales (73%) y cuentan con una mayor antigüedad al volante (un 64% lleva más de 20 años con carné).

Fuente: La Nueva España

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