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La crónica del Huesca-Castellón: el luto llega demasiado lejos

El conjunto azulgrana pierde en El Alcoraz y consuma el descenso matemático de categoría tras 11 años consecutivos en el fútbol profesional

Jesús Álvarez se lamenta sobre el suelo tras la derrota ante el Castellón.

Jesús Álvarez se lamenta sobre el suelo tras la derrota ante el Castellón. / SD Huesca

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El luto llega mucho más lejos de lo que cabría imaginar. Mucho más hondo para el deporte aragonés, expulsado con frialdad del fútbol profesional en una misma jornada. El Huesca creía; soñaba con un milagro que para otros ya era imposible, pero la fe esta vez no fue ni remotamente suficiente. El equipo perdió ante el Castellón como fiel reflejo de toda su temporada: infecundo en todas las facetas.

Tal y como estaba escrito, el Castellón salió al partido a tener el balón ante un conjunto azulgrana en bloque bajo. Los valencianos fueron dominadores durante toda la primera mitad y causaron casi todo el peligro, no exentos de recibirlo por parte de los de Oltra, que amenazaban a la contra. Así llegó en el minuto 9 un gol de Portillo, a pase de Luna que recogió el balón que Enrich le dejó de cara, pero que no subió al marcador por fuera de juego.

La primera clara por parte del cuadro blanquinegro llegó con un pase atrás de Camara a Calatrava, que no atinó a meter gracias a un pie salvador de Dani Martín. El meta oscense, hecho en tiempo récord a la responsabilidad de sustituir a Dani Jiménez en el tramo final de Liga con el equipo pendiendo de un hilo de vida, fue el mejor de los locales.

En el 21, el Castellón empató el marcador de goles ilegales con un cabezazo de Cámara de córner que impactó en su brazo antes de entrar. Al susto, con el duelo más abierto en el ecuador de la primera mitad, le sucedió un intercambio de ocasiones: primero con un mano a mano con doble remate de Calatrava y Cipenga; y, acto seguido, Sielva se plantaba solo contra el portero para enviarla a la izquierda de la portería.

No se podía permitir regalar ni una sola ocasión el cuadro oscense y lo hizo hasta dos veces antes del descanso. La otra la tuvo en el 38 Jesús Álvarez, quien, de nuevo frente al arquero, replicó el remate de su compañero. Se llegó al descanso sin goles y, a los 7 de la reanudación, Dani Luna quiso firmar el triplete de ocasiones desperdiciadas con otro mano a mano en el que intentó regatear al portero y le dio tiempo a Alberto Jiménez a ganarle la posición.

Así, como si no se quisiera perder una horrible tradición, la defensa volvió a hacer aguas y el desastre se convirtió en gol. Un fallo en el despeje de Pulido, que calculó mal y no atinó a darle al esférico, hizo que un balón al espacio traspasara la línea y acabara en un remate de Camara contra el que Dani Martín no tuvo nada que hacer para evitar el 0-1.

Resignado a una enorme falta de calidad defensiva que impide al Huesca ser competitivo en área propia, la defensa de cinco apareció el pasado lunes en Butarque como una posible solución para dejar la portería a cero, cosa que no se repitió esta vez. Dos mediocentros, Mier por derecha y Jordi Martín por izquierda, ocuparon los laterales con tres centrales engordando la línea. Menos defensores, pero más hombres en la zaga para maquillar una inefable lista de errores que han condenado al equipo a vivir instalado en la zona baja durante toda la temporada.

Fue un error, precisamente, y firmado por el mejor defensa del equipo, el que propició el único gol del choque y condenó a los azulgranas a la vigesimosegunda derrota del curso. Lo intentó Oltra con lo poco que tiene, en jugadores y en ideas, acumulando gente arriba como es costumbre yendo por detrás en el marcador. Inútil en el área rival pereció el conjunto aragonés, que no tuvo ni siquiera el amago de un golpe de gracia.

El Husca dice adiós a la Segunda Divisón. Adiós a 11 años seguidos en el fútbol profesional, dos de ellos en Primera, y a 18 desde que hizo historia accediendo por primera vez a la categoría de plata. Casi dos décadas de ilusión se esfumaron este domingo como broche a una campaña que ha mermado de todas las formas posibles el sentimiento de una afición entregada en cuerpo y alma. Lo volvieron a demostrar los 7.276 espectadores, fieles siempre, que apoyaron una vez más a su equipo en El Alcoraz, sin reblar en la grada, mientras todo el club lo hacía sobre el césped.

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