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Turner pierde su poder y 7.400 millones de euros

El que fuera todopoderoso empresario y magnate de la comunicación, Ted Turner, está sin empleo y aburrido, sin contar los 7.400 millones de euros (1,2 billones de pesetas) que ha dilapidado al malvender sus acciones.

Tras haber presentado este mes su dimisión como vicepresidente de la corporación AOL Time Warner --donde fue arrinconado con descaro-- y malvender la mayoría de sus acciones de la empresa, el antaño presumido marido de Jane Fonda --de la que se divorció amistosamente hace dos años y sin sangría económica-- ha anunciado que quiere dedicarse en el futuro a las actividades filantrópicas, sacar a flote su endeudada fundación y afrontar "proyectos empresariales responsables", según ha declarado a la prensa de EEUU.

Turner, que ganó dinero y elogios transformando el mundo de la información con la CNN --además de irritar a sectores cinéfilos por colorear películas clásicas para el canal de cable TNT--, cometió su gran e irreparable error empresarial cuando en 1996 dejó que la niña de sus ojos fuese absorbida por AOL Time Warner a cambio de 100 millones de acciones y un sillón de vicepresidente.

La luna de miel se acabó pronto y, poco a poco, según ha comentado, se sintió "marginado". Incluso le dejaron sin influencia en la CNN. Ello le llevó a un verdadero enfrentamiento con Gerald Lewin, presidente del consejo, que ahora tampoco ostenta el cargo. "Me veía como el emperador de Japón, sin autoridad", ha confesado Turner. Y, para remate, las acciones del grupo cayeron en picado por los malos resultados de AOL, en la crisis de internet.

Ante semejante perspectiva, Turner vendió a la baja 60 millones de sus acciones --lo que provocó otra crisis, aunque en el último balance la empresa parece haber remontado sin esperar la taquilla de la secuela de Matrix -- y anunció su dimisión. Turner estuvo tan desanimado que "el pasado verano incluso pensó en suicidarse", según ha revelado su hijo pequeño, Bean. "Tenía que haber vendido mucho antes", ha declarado Turner, que todavía posee 45 millones de acciones.

El antiguo aventurero, algo egocéntrico, excéntrico y deslenguado, se encontró después de más de 30 años de actividad empresarial --"viviendo a 150 kilómetros por hora", según su lema-- empaquetando sus 400 trofeos de navegante, su colección de relojes náuticos y 91 portadas con su rostro. Sacando a flote ese aire de caballero sureño de Atlanta, Turner se ha visto, según publicó Fortune, como "Red Buttler, que mira hacia afuera de la puerta de Tara y busca otra vida más noble" en el final de Lo que el viento se llevó.

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