La brutalidad se superó a sí misma. En otro episodio de violencia doméstica, esta vez en la pequeña localidad de Premià de Mar (Maresme), un hombre no sólo mató a su mujer, sino que después la descuartizó. Pero hay otro dato que contribuye a dar más dramatismo al suceso: el agresor es un agente de la Policía Local del municipio. Juan Antonio Granadal, de 37 años, fue detenido el domingo acusado de matar y mutilar a su esposa, María del Mar Miñana, una enfermera auxiliar de 34 años.Está previsto que el detenido pase hoy a disposición del juez de guardia. El cadáver mutilado fue descubierto por los Mossos d'Esquadra el domingo al mediodía en la terraza trasera del domicilio conyugal, en el interior de una caja de plástico que el presunto parricida había sellado a conciencia con cemento.El sábado, el presunto parricida había denunciado la desaparición de su esposa ante los Mossos, que, según dijo, llevaba tres días en paradero desconocido. Pero las sospechas del hermano de la víctima permitieron resolver el caso. Tras salir de la comisaría de la policía autonómica, Granadal se dirigió a casa de la familia de su esposa para anunciarles que se marchaba a Valencia, donde esperaba encontrar a María del Mar.Pero su cuñado no se quedó, para nada, convencido. Así, él también acudió a la comisaría de los Mossos y, tras argumentar sus sospechas, facilitó a los agentes una llave del domicilio de la pareja, ubicado en el número 16 del Camí del Mig, en el barrio Cotet de Premià de Dalt.ESCENA ESPELUZNANTE

Cuando la policía entró en la casa y, tras un minucioso registro de las dependencias, se encontró con una escena espeluznante: el cuerpo de la víctima, completamente mutilado, se hallaba oculto, a trozos, en el interior de una caja de plástico sellada a cal y canto con cemento y situada en la terraza trasera de la casa.La policía autonómica puso el caso en manos de la Guardia Civil, con competencias en la zona, que dictó orden de busca y captura. A las nueve de la noche del mismo día, Juan Antonio Granadal fue detenido en las inmediaciones de su casa sin oponer resistencia alguna. Fuentes de la investigación explicaron que, según los primeros indicios, barajan la hipótesis de que el presunto homicida descuartizó a su mujer el mismo jueves, último día que fue vista por los vecinos.NORMALIDAD APARENTELos vecinos del matrimonio hablaban ayer de normalidad. Al menos, de forma aparente. Uno de ellos, que pidió anonimato, aseguró que eran "una pareja muy normal". El agente "solía salir a pasear por el pueblo con sus dos hijos, de 12 y 10 años".En el momento del parricidio, los niños estaban con la familia de la víctima, que trabajaba en la Mutua Metalúrgica de Cabrils. Allí la conoció Juan Moreno, propietario del bar Perico del centro de Premià, tremendamente consternado. Pese a la brutalidad del suceso nadie oyó nada. Ni una discusión. Ni un solo grito.