Justo cuando el caso del colegio de las antenas de Valladolid estaba condenado a morir en cualquier cajón de los juzgados, los médicos detectaron otro caso de cáncer infantil. El quinto en apenas tres años.

Un alumno de 8 años del centro público García Quintana ingresó el pasado jueves en un hospital para ser tratado de un linfoma de Burkitt. A pesar de que ningún informe técnico de los realizados hasta ahora ha relacionado los tumores con el hecho de que cerca del colegio estuvieran instaladas más de 60 antenas de telefonía fija, los padres de los alumnos reclamaron ayer una investigación "exhaustiva" para encontrar el origen de las enfermedades.

Según la presidenta de la asociación de padres afectados, Margarita García, los cinco tumores registrados en el García Quintana --en el que están matriculados unos 400 alumnos de 3 a 11 años-- no pueden ser fruto de la casualidad. "A lo mejor la radiación de las antenas no es la culpable. Pero algo hay. Sólo pedimos un estudio en profundidad", resaltó.

POCA COLABORACION Los padres se quejaron de la actitud "poco colaboradora" de la Junta de Castilla y León y del Ayuntamiento de Valladolid, ambos del PP. A su juicio, ambas instituciones "no están dispuestas a realizar más investigaciones técnicas".

Por su parte, el director general de Salud Pública de la Junta, José María Arribas, explicó que el nuevo caso de cáncer infantil será estudiado por la comisión de expertos que ya trataron el resto de los tumores del colegio. Sin embargo, destacó que el último tumor detectado "no es similar" a los anteriores.

Las 60 antenas de telefonía, instaladas en la azotea de un edificio ubicado a 43 metros del García Quintana, comenzaron a funcionar en febrero del 2000 y fueron desmanteladas por orden judicial a lo largo del 2002. El juez tomó esa decisión "como medida cautelar" después de que los médicos detectaran en cuatro alumnos tres leucemias y un linfoma de Hodgkin. La semana pasada, el juez archivó el caso al no encontrar relación directa entre los tumores y las antenas.