Wolfgang Priklopil, el hombre que mantuvo secuestrada durante ocho años a la joven austriaca Natascha Kampusch, fue enterrado ayer en un cementerio del sur de Viena bajo el más estricto secretismo. El captor, que se suicidó al enterarse de la huida de la muchacha el 24 de agosto, fue inhumado "bajo un nombre falso y en un lugar desconocido", según anunció el portavoz de la policía criminal, Helmut Greiner, quien añadió que las medidas se habían tomado por respeto a la madre de Priklopil y "para evitar que la tumba sea profanada".

Al sepelio del raptor, de 44 años, asistieron la madre del secuestrador y la hermana de M. Ernst Holzapfel, el socio que tuvo el secuestrador en una empresa en la que había colaborado. Ambas dejaron sobre el nicho sendas coronas de rosas rojas y rosas tocadas por unas cintas en las que se podía leer: "Últimos recuerdos". La ceremonia duró alrededor de 20 minutos.

Pese a no asistir al entierro, Natascha Kampusch quiso despedirse del hombre que la retuvo entre los 10 y los 18 años. Y lo hizo "en el depósito de cadáveres donde se le hizo la autopsia a Priklopil", sola con el cuerpo de su captor y "alumbrada por un cirio", según informó el portavoz policial.

Tras unos ajetreados días de entrevistas por televisión y en varios semanarios, la joven anunció ayer que quiere recuperar la "calma" para poder rehacer su vida.