La amenaza de suspensión de la cumbre europea sobre la vivienda en Barcelona se hizo realidad ayer después en el peor de los contextos: el del enfrentamiento institucional.

La confirmación de la cancelación por parte del Gobierno central abrió un cisma entre el Ejecutivo español y el ayuntamiento de la ciudad. Este último mostró su disconformidad con la decisión por poner en duda a nivel internacional la capacidad de Barcelona para acoger actos de este tipo y dejar en entredicho el modelo de seguridad municipal.

El anuncio de la suspensión de la cumbre, que se iba a celebrar entre el lunes y el miércoles y, de momento, no tiene fecha, lo hizo por la mañana el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aprovechando su presencia en Cataluña.

Rubalcaba aseguró que la decisión se había tomado por "unanimidad" entre el Gobierno central, la Generalitat y el ayuntamiento, y la justificó por dos motivos. Por una parte, la coincidencia del encuentro de ministros europeos con el inicio --a las 0.00 horas del lunes-- de la campaña electoral catalana. Y por la otra, el conocimiento por parte de la policía de la convocatoria de "importantes" movilizaciones de protesta de colectivos radicales de Barcelona y otros puntos de España y el resto de Europa.

REUNIÓN PREVIA De ambos puntos se habló en la reunión de urgencia con responsables de seguridad de las tres administraciones, tanto políticos como profesionales, que convocó la noche del lunes el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel. En esta se decidió recomendar la suspensión, con el presunto beneplácito de todas las partes, incluido el concejal de Seguridad barcelonés, presente en el encuentro.

Las cosas cambiaron tras decidirse el aplazamiento. El ayuntamiento optó primero por desmarcarse del acuerdo recordando que la responsabilidad de la organización, de fijar las fechas y de la suspensión de la cumbre es competencia exclusiva del Gobierno central. Posteriormente, el rechazo subió de tono y el propio alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, acabó mostrando su oposición a la suspensión al no ver "ninguna razón" que la justifique.

PRECEDENTES CON ÉXITO El alcalde recordó que Barcelona ha acogido en el pasado "con éxito" reuniones internacionales de esta misma índole "en contextos más difíciles que el actual". También hizo una defensa de la "vocación y la capacidad" de la ciudad para organizar encuentros.

Por su parte, la ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo, responsable de la cumbre, dio por seguro que la cumbre se celebrará en Barcelona. "Será quizás de aquí a una semana o de aquí a un mes, siempre y cuando la Generalitat y el ayuntamiento garanticen el buen desarrollo de la misma", indicó.