El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, aseguró ayer que la inmigración irregular en Canarias "está remitiendo" después de vivir "una crisis humanitaria importante", por lo que habló de una situación "de esperanza". Las razones del descenso de cayucos responden por una parte, a juicio de Caldera, a una "mayor implicación" de la Unión Europea y de los países subsaharianos en las negociaciones con el Estado español y, por otra, al impulso de las vías para la contratación "legal" de las personas inmigrantes "que sean necesarias dentro de nuestro mercado laboral".

El ministro, que realizó ayer una visita a la comisaría de policía del sur de Tenerife, añadió que estas nuevas condiciones ayudarán a que se produzca "un descenso notable de las llegadas de embarcaciones irregulares", y tachó de "hipócritas" a "los que afirman que hay un efecto llamada en la inmigración porque un país tenga un ley u otra".

Jesús Caldera, acompañado del delegado del Gobierno en Canarias, José Segura, y varios mandos policiales, alabó el comportamiento "ejemplar" de los servicios de acogida, las fuerzas de seguridad de Policía Nacional, Guardia Civil, Salvamento Marítimo y Cruz Roja, "que han sabido estar a la altura, pues a todas las personas que han llegado se les han respetado sus derechos".

TRASLADO DE MENORES Respecto al traslado de menores a la Península, el ministro dijo que se han derivado hasta ahora 50 menores, aunque el programa de traslado que ha puesto en marcha el Estado "está preparado para 200".

Al mismo tiempo, el ministro dijo que se está desarrollando "un intenso programa de repatriaciones" hacia los países de origen de los inmigrantes.

Pero a pesar del optimismo de Caldera, los cayucos siguen llegando a las Canarias. Ayer fueron 139 los inmigrantes que consiguieron alcanzar el puerto de Los Cristianos (Tenerife), y entre ellos podría haber 13 menores.