Unas 6.000 parejas del mismo sexo han contraído matrimonio en España desde el 3 de julio del 2005, en que entró en vigor la ley que permite estas uniones, según fuentes próximas al Ministerio de Justicia. En los registros informatizados (más de la mitad de los 432 existentes) se han celebrado 1.885 bodas entre personas del mismo sexo, cifra que, según estimaciones de Justicia, se triplicaría al incluir la actividad de todos los registros y de los más de 7.000 juzgados de paz.

Con todo, las bodas gais apenas alcanzaron el 0,6% de las 209.125 celebradas en el 2005. En España viven, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), unas 10.400 parejas de personas del mismo sexo, que podrían contraer matrimonio, aunque, en opinión de las asociaciones de gais y lesbianas, esta cifra está muy por debajo de la realidad, ya que el censo solo computa a quienes expresamente quieren manifestar su orientación sexual.

Además de las bodas, en estos 15 meses ha habido nueve divorcios y se han tramitado 60 peticiones de adopción, la mayoría por parte de parejas de lesbianas que han tenido un bebé por inseminación artificial, según datos de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais y Transexuales (FELGT). Este colectivo considera que, tras la adopción conjunta llevada a cabo en Cataluña por una pareja de gais, este tipo de adopciones aumentarán en toda España.

UN 59%, EN CUATRO CIUDADES Madrid (544), Barcelona (317), Valencia (164) y Alicante (93) son las cuatro ciudades con más enlaces. Entre las cuatro reúnen el 59% de las bodas, aunque solo acogen a poco más de la mitad de la población.

Estos datos demuestran que las localidades con grandes aglomeraciones son un refugio para gais y lesbianas. "Casarse supone salir totalmente del armario. En las grandes ciudades es más fácil pasar inadvertido", asegura Luis García, miembro de la coordinadora de gais y lesbianas de Madrid.

De las 1.885 bodas contabilizadas en los registros informatizados, 1.357 fueron de hombres y 528 de mujeres. La mitad de ellas son activistas que ya habían exteriorizado su orientación sexual con anterioridad. "El hecho de que menos del 30% de las uniones sean de mujeres no es porque tengan menos necesidad de casarse, sino porque les cuesta más salir del armario, sincerarse ante familiares, amigos, compañeros y la sociedad en general", aseguran componentes del colectivo Lambda de Valencia.

La visibilidad de este colectivo sigue siendo la gran asignatura pendiente, según esta entidad, que subraya la necesidad de diseñar estrategias contra la lesbofobia, ya que se suele hablar de homofobia y se deja en segundo plano a la mujer.

VATICINIOS ERRÓNEOS Para Boti G. Rodrigo, portavoz de la FELGT, el balance de la ley es positivo, ya que ha proporcionado al colectivo un paraguas legal. "Lo importante es que los homosexuales hemos sido equiparados en la igualdad", remarcó Rodrigo, quien agregó que el número creciente de estas uniones demuestra la normalidad con la que están siendo adoptadas en España. "No se ha roto la familia tradicional, ni ha sobrevenido ninguna catástrofe como vaticinaban algunos sectores conservadores", remachó el portavoz.