El Ministerio de Fomento implantará en los aeropuertos españoles controles de alcoholemia y consumo de drogas destinados a los pilotos y al resto de tripulantes de cabina, según confirmó ayer un portavoz del departamento. Los análisis se realizarán de modo aleatorio y por sorpresa, "como se realizan en las carreteras" españolas.

Los pilotos afectados deberán soplar en un etilómetro y otro aparato medirá la dilatación de las pupilas. Si dan positivo se hará un análisis de saliva y, si es necesario, de orina. Si el laboratorio confirma el positivo, se le suspenderá cautelarmente la licencia de piloto.

Hasta ahora solo EEUU, Gran Bretaña y Holanda efectuaban este tipo de pruebas, aunque estos dos últimos países lo hacen de modo esporádico. Fomento ultima la redacción del protocolo por el que se regirán los análisis pero aún desconoce si estos podrán aplicarse a todos los tripulantes o solo a los pertenecientes a aerolíneas españolas.

El Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA) se mostró ayer a favor de la medida pero advirtió de que en los países donde funciona ha detectado sobre todo a tripulantes que toman fármacos para hacer frente a los problemas de sueño y estrés causados por la presión a que son sometidos por sus compañías.

El presidente del SEPLA, Andoni Nieto, señaló que el colectivo está a favor de "cualquier medida que suponga un incremento de la seguridad aérea", si bien consideró que su aplicación provocará "el aumento del absentismo laboral".

EXTRANJEROS El SEPLA reclamó que la medida se aplique también a los pilotos de otras compañías que vuelan a los aeropuertos españoles. Nieto lamentó que algo tan común en un ciudadano como la utilización de antihistamínicos para tratar una alergia no sea compatible con su trabajo de pilotos ni en miembros de la tripulación en el caso de aplicarse los controles. Por ello, esperó que la medida que propugna el Gobierno español no se convierta en "una caza de brujas".