"Primero nos hemos parado, después nos hemos puesto de nuevo en marcha y acto seguido se ha producido el golpe y todo se ha llenado de humo". Así resume Michele, de 28 años, el impacto que se produjo entre los dos trenes. A su lado viajaba de pie el pasante Fabiano De Santis, que recuerda los instantes anteriores al trágico accidente: "A través del cristal sucio he visto el semáforo rojo, un vagón parado a un centenar de metros y nuestro tren que no frenaba". Una señora que se encontraba en la cola del tren parado relata que vio "las luces del otro convoy acercarse cada vez más rápido".

En busca de refugio

En la estación, Katia Bottini, de 31 años, estaba a punto de entrar en el vagón del tren que se encontraba en aquel momento estacionado. "Las puertas estaban abiertas, la gente subía y bajaba y de repente llegó el gran golpe", explica.

Michele Gatti, un joven, subraya que "tras el accidente muchos han empezado a gritar ´¡atentado!´ ´¡atentado!´". "Yo sí he pensado que se trataba de una bomba", dice una periodista.

El choque hizo que una anciana quedara aprisionada entre las puertas. Una señora, que cayó al suelo, explicó: "Todos me pasaban por encima, corriendo hacia el exterior del tren". Simone Landi, delegado de Protección Civil, uno de los primeros en bajar al andén, ha descrito que vio "un escenario de pánico, con la gente que escapaba por donde podía, sin puntos de referencia, buscando cobijo".