La crisis migratoria de Canarias parece acercarse a su fin. En lo que va de mes han llegado a las islas tan solo 600 irregulares a bordo de 19 cayucos y pateras, menos de una sexta parte de los 7.247 inmigrantes que arribaron en septiembre a bordo de 109 embarcaciones, según los datos facilitados ayer en el Senado por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que atribuyó el descenso a las expulsiones y a los controles.

"Para que se haga usted una idea, estamos al 15% de la presión que tuvimos en septiembre, que aún fue mayor en agosto", respondió el ministro a una interpelación del senador Melchor Navarro, de Coalición Canaria (CC). Las razones del descenso las atribuyó a las medidas tomadas por el Gobierno. Las repatriaciones a Senegal (4.000) y Mauritania (259), estarían disuadiendo a los africanos de embarcarse y los que siguen intentándolo son detenidos en las costas africanas por las patrullas desplegadas en Senegal, Mauritania, Guinea-Bissau y Gambia. Rubalcaba descartó que el cambio de tendencia pueda deberse a un empeoramiento del tiempo porque "el Atlántico es navegable todo el año".

La fluidez en las repatriaciones y el descenso en las llegadas se ha traducido también en un alivio para los centros de internamiento. Tras vivirse situaciones de colapso, ahora están ocupados tan solo al 50%. Pese a todo, Rubalcaba advirtió que no se pueden lanzar por completo las campanas al vuelo porque "la presión va a seguir existiendo" y "no podremos bajar la guardia".

El ministro también actualizó los datos de repatriaciones que en lo que va de año ascienden ya a 76.058 entre las devoluciones que se producen en los aeropuertos, las fronteras terrestres y las marítimas.