El perfil psicológico de Gilberto Antonio Chamba Jaramillo, conocido como el monstruo de Machala y juzgado ayer por el asesinato de una joven en Lérida, es nítido. Su personalidad coincide con la de "un sujeto que padece una psicopatía integrada, compatible con la de un asesino en serie y con grandes posibilidades de reincidencia", afirmó el psicólogo Vicente Garrido. Sentado en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Lérida, donde su caso quedó ayer mismo visto para sentencia, Chamba hizo gala de los atributos que los peritos le iban atribuyendo: frialdad, autocontrol, alta autoestima y ausencia de arrepentimiento.

El sospechoso, de 45 años y único acusado del asesinato y violación, en noviembre del 2004, de la universitaria leridana María Isabel Bascuñana, de 21 años, se proclamó ayer inocente de todos los cargos e intentó convencer al tribunal de que él ha sido víctima de una conspiración. Chamba, que trabajaba como supervisor en el aparcamiento donde la joven dejaba el coche, llegó a plantear tesis tan inverosímiles como la de que su semen, hallado en el cadáver de la chica, fue introducido con una jeringuilla por una banda de suramericanos que le extorsionaba desde hacía tiempo. Ni su abogado se molestó en buscar pruebas para corroborar esta hipótesis.

OTROS INTENTOS La fiscal del caso, que fue desgajando cómo María Isabel fue estrangulada y las intentonas de evasión hacia Latinoamérica del acusado, aportó testimonios que implicarían a Chamba en una tentativa de violación y asesinato, cometidas el verano del 2003, contra una joven rumana, en una conocida zona de prostitución de Lérida. Según revelaron dos testigos protegidas, antes del ataque, el acusado solía ir a ese lugar dos o tres veces por semana.

La fiscalía, que reclama 52 años de prisión, trató de demostrar también que, un día antes del asesinato de María Isabel, el sospechoso habría intentado atacar a otra joven, a la que supuestamente habría manipulado el coche para que no arrancara. El plan no habría funcionado porque la chica regresó a buscar el vehículo acompañada de un amigo.

La acusación particular pidió para el sospechoso una condena de 32 años de cárcel por asesinato y agresión sexual. El abogado de la familia, Francesc Sapena, retiró una petición de tres años más de prisión por falsedad documental, presuntamente cometida en su proceso de regularización. En contrapartida, reclamó al juez que decrete la expatriación de Chamba cuando cumpla la condena, "por su alta peligrosidad".

El acusado, que llegó a España en noviembre del 2000, es conocido en Ecuador como el monstruo de Machala, la ciudad donde, según ya sentenció un tribunal, violó y estranguló a ocho mujeres. Fue condenado a 16 años de prisión, pero se le rebajó la condena a tan solo ocho.