Un juez de Barcelona autorizó hace un mes al hospital de Vall d´Hebron a practicar una cesárea forzosa a una mujer camerunesa que, por razones culturales, se negaba a ser sometida a esta intervención, pese a que tanto su vida como la de su hijo corrían peligro. La embarazada y su marido defendieron ante los médicos que los niños, en su país, nacen por la vagina y no por la barriga. Hasta que el juez hubo de intervenir.

Fuentes judiciales explicaron que "corría peligro tanto la vida de la madre como la del niño". "Cuando se trata de una persona adulta, en este caso la madre, no se puede intervenir pero ella no podía decidir sobre la vida de su hijo", añadieron las mismas fuentes. Los médicos del hospital consideraron que había que preservar la vida del feto, ya de 31 semanas, tras detectar una grave toxemia --la hipertensión del embarazo-- y comprobar que era portadora del virus del sida. En siete meses y medio de embarazo apenas había ido al médico.