Felipe de Borbón invitó ayer a los españoles, sobre todo a los más jóvenes, a sumarse a "la gran aventura de la vida en paz y plenitud", en el discurso que pronunció en la entrega de los premios Príncipe de Asturias, que celebran su 25° aniversario. En esta línea optimista, el Príncipe solicitó a los ciudadanos que se alejen de "toda posible desesperanza", y resaltó la necesidad de "alentar la generosidad sobre el egoísmo, la concordia sobre la división, la convivencia sobre el fanatismo y el compromiso sobre la indiferencia". Unos principios que el heredero de la Corona otorgó a los premios que llevan su nombre y que en la ceremonia de entrega, celebrada en el Teatro Campoamor, contaron con la presencia de la princesa Letizia.

El de Felipe fue un discurso muy medido, pulcramente ajustado al papel que la Constitución le otorga, que había sido escrito y retocado con esmero en las últimas semanas para un acto en el que anualmente se perfila con más nitidez su papel de sucesor del Rey.

VALORES PARA LOS HIJOS Cuando los Príncipes esperan el nacimiento de su segundo niño, tampoco fue gratuito que Felipe explicara los valores que la princesa de Asturias y él quieren transmitir a sus hijos. "Queremos que ellos como nosotros crean también en la luz, aun antes de que despunte el alba", insistió.

La Constitución está muy presente en las intervenciones del Príncipe. Como ayer, cuando seleccionó algunas de las virtudes inscritas en la Carta Magna que, a su juicio, han guiado la vida de los españoles en los últimos años: la determinación, la prudencia, las firmes convicciones y "la fe y la confianza en un proyecto común."

Hace solo un año, cuando el príncipe Felipe estaba a punto de ser padre por vez primera, recordó en Oviedo que la Corona había promovido la devolución de la soberanía nacional al pueblo español, y ratificó como heredero su firme compromiso en idéntica línea.

En el teatro Campoamor, junto a su esposa, Letizia, que le recordó