La situación de la libertad de expresión en el mundo, lejos de mejorar, empeora. Desde el pasado 24 de septiembre, día en el que el Grupo Zeta hizo público que Reporteros Sin Fronteras (RSF) era la ganadora del Cuarto Premio Antonio Asensio de Periodismo, ocho periodistas y 11 colaboradores de los medios de comunicación han muerto durante el ejercicio de su profesión por el mero hecho de intentar informar. Así, los periodistas muertos en lo que va de año han pasado de 53 a 61, y los colaboradores, de 17 a 28. Un total de 19 nuevos fallecidos.

Entre las situaciones que más preocupan a RSF destaca la de Irak. La oenegé condena los asesinatos premeditados de periodistas iraquís. Ya a día de hoy, el 2006 es el año más mortífero desde el comienzo del conflicto bélico, con 48 periodistas y colaboradores de los medios muertos.

El sábado, 7 de octubre, el mismo día en que RSF inauguraba el Memorial de los Reporteros --construido para rendir homenaje a los periodistas muertos en el mundo desde 1944-- mataron a tres periodistas: dos alemanes en Afganistán y una reportera rusa. A los dos primeros les asesinaron mientras dormían al norte de Kabul. La tercera, Anna Politovskaya, resultó abatida en su apartamento del centro de Moscú. Esta última era muy conocida por su postura crítica hacia Vladimir Putin y por sus reportajes sobre Chechenia.