La decisión no está tomada, pero la Dirección General de Tráfico (DGT) lo está valorando seriamente. Se trataría de convertir en obligatorio para todos los vehículos llevar encendidas las luces de corto alcance durante el día. Un estudio encargado por Tráfico al catedrático de Seguridad Vial Luis Montoro, recomienda vivamente la medida porque en otros países ha contribuido a reducir los siniestros entre un 2% y un 25%.

El informe parte de una premisa que parece incontestable: la visibilidad de los vehículos es un factor clave a la hora de explicar los accidentes. Si el coche se ve mejor, la probabilidad de sufrir un siniestro se reduce. Y las luces, aunque sea de día, facilitan que los vehículos sean vistos "antes y más claramente". "Entre otras cosas, la oportuna percepción de un vehículo por parte de otros usuarios de la vía otorga más tiempo para reaccionar, lo que en situaciones peligrosas puede traer como consecuencia involucrarse o no en un accidente", destaca Montoro.

2.800 MUERTOS MENOS Según el Consejo Europeo para La Seguridad en Transporte, implantar la medida en toda Europa implicaría "una reducción anual de 2.800 muertos".

El análisis de resultados en los países donde se ha implantado corrobora estas tesis. Investigaciones realizadas en Suecia, Holanda, Canadá, Estados Unidos e Israel muestran que al encender las luces de cruce del vehículo durante el día "los siniestros de tráfico que se producen en horas diurnas disminuyen de manera sensible (entre un 2% y un 25%), aunque el porcentaje de esta disminución depende de la latitud del país". En las zonas más meridionales, entre las que se encontraría el sur de España, la mejoría es menos apreciable, pero seguiría siendo importante.

RETICENCIAS DE NAVARRO Pese a los resultados del estudio, el director general de Tráfico, Pere Navarro, mantiene serias reticencias. "En un país con las horas de sol que tiene España no percibo tan claramente las ventajas. No veo a los coches circulando a las dos del mediodía de agosto con las luces puestas. De entrada, no soy partidario", asegura Navarro, aunque reconoce que desde Bruselas se está urgiendo a España a que tome una postura en un debate que cada vez tiene más adeptos dentro de la Unión Europea (UE).

La medida tiene la ventaja de que se puede modular de muchas formas diferentes. Como recoge el estudio, hay países que solo obligan en invierno. Otros que solo lo hacen en autovías. Siempre se excluyen, eso sí, las ciudades. En Hungría la obligatoriedad solo afecta a los caminos rurales. Incluso hay países, como Suiza, Alemania y Estados Unidos donde no se obliga. Solo se recomienda. Es de uso voluntario.

¿Tiene alguna desventaja? El informe recoge varias, aunque concluye que "están muy por debajo de los beneficios que se pueden obtener". Entre ellas destacan la medioambiental y la económica. Llevar la luces puestas comporta un pequeño incremento en el gasto de combustible --entre 10 y 20 litros al año-- y, en consecuencia, de las emisiones de CO2. Según el Consejo de Transporte, por cada euro de coste se ahorrarían 4,4 debidos a los siniestros.

ALTA ACEPTACIÓN El estudio destaca otro factor favorable a la implantación. La población suele aplaudir la medida. Al menos así ha sido en todos los países donde se ha puesto en marcha. Las encuestas revelan un índice de aceptación que supera el 65%. Y no solo entre los automovilistas porque, según afirma el autor del documento, los principales beneficiarios son los ciclistas y los peatones. Su mortalidad es la que más se reduce porque pueden percibir antes la presencia de los coches.