Numerosos conductores se han dirigido en los últimos meses a los Mossos d´Esquadra para denunciar la presencia de furgonetas de transporte que circulan de manera temeraria por los tramos de las autopistas AP-2 y AP-7 que van de Barcelona a Madrid, poniendo en peligro la integridad del resto de conductores. En una semana, los Mossos han efectuado dos controles que arrojan cifras preocupantes: 77 transportistas denunciados por exceso de velocidad. Pero lo peor, según los agentes, es que, a 12 conductores se les realizó el test de drogas y ocho dieron positivo.

Algunos de estos conductores, que pueden llegar a cobrar hasta 3.000 euros por realizar el trayecto de ida y vuelta entre Barcelona y Madrid en unas nueve horas, reconocieron en conversaciones informales con los agentes de tráfico que consumían cocaína o anfetaminas para poder aguantar la paliza de tantos kilómetros en tan pocas horas. "Es una manera de mantenernos despiertos al volante", se justificaron. Otros explicaron, según los mossos, que las empresas les exigen cumplir unos horarios y que son premiados con primas económicas si reducen los tiempos de llegada.

"Estas situaciones son muy graves y hemos decidido poner freno a estas prácticas con controles severos en las autopistas. Las empresas de transporte no pueden seguir prometiendo viajes imposibles", explicó a este diario el inspector de los Mossos d´Esquadra de la división de Tráfico de Tarragona, Agustí Migó.

Entre las cuatro y las ocho de la madrugada de ayer, los agentes se colocaron en dos peajes de la AP-2 y de la AP-7. En total participaron 11 patrullas, de Tarragona y Granollers. Es decir, más de una veintena de mossos. En esas cuatro horas se controlaron 3.559 vehículos, de los que 377 fueron denunciados, entre ellos, 55 furgonetas de transporte.

Los agentes detectaron velocidades superiores a los 170 kilómetros por hora.