Paradójicamente, el reloj que su mujer le regaló como signo de amor es el que le ha llevado a la cárcel. Cuando la mató, un fallo de fábrica en la correa hizo que se le cayera y se quedara debajo del cadáver. El mosso d´esquadra Josep Lluís Rua, acusado de matar a su esposa y a su suegra en el 2004, fue declarado ayer culpable de dos delitos de asesinato con alevosía. No hubo unanimidad y fue justo, porque siete miembros del jurado votaron a favor y dos en contra. Los votos necesarios para condenarlos eran siete.

Rua ingresó ayer por la noche en prisión después de que la fiscal y la acusación particular solicitaran su ingreso inmediato. El magistrado presidente se avino a la petición al entender que el riesgo de fuga es alto por la alta pena que le será impuesta. Un mínimo de 30 años de cárcel y un máximo de 40.

SIN COARTADA El jurado no creyó la versión del acusado --que se declaró inocente desde el primer día-- de que unos ladrones entraron en su domicilio y cometieron el doble asesinato. Por el contrario, los ciudadanos asumieron la tesis de la acusación al considerar probado que el mosso mató a su mujer y a su suegra y, posteriormente, simuló un robo para dificultar la investigación.

Tal y como dijo la fiscal en su informe, este caso vuelve a ejemplificar que "no hay crimen perfecto", porque siempre se deja algún vestigio. La portavoz del jurado detalló todas y cada una de las pruebas que les han llevado al veredicto de culpabilidad: la falta de coartada del acusado, el hecho de que su reloj se hallara debajo del cadáver de su mujer y sus heridas en la mano compatibles con arma blanca.