La economía internacional se encamina hacia una recesión similar a la Gran Depresión de los años 30 si no se toman medidas inmediatas para atajar el calentamiento del planeta. De continuar al nivel actual de emisión de gases de efecto invernadero, la riqueza mundial puede sufrir una reducción del 20%. La alarmante advertencia fue lanzada ayer por las autoridades del Reino Unido al presentar el informe más completo y profundo de los elaborados hasta ahora sobre las repercusiones del cambio climático.

Tras el fracaso del protocolo de Kioto, Tony Blair intenta reactivar las negociaciones con potencias como China o también Estados Unidos, que se negó a firmar el acuerdo alegando precisamente que su aplicación haría que su economía se resintiera. "Creo que el ambiente internacional ha cambiado. Hay signos de que incluso en EEUU este debate se ha movido en la dirección acertada", afirmó Blair. Londres ha contratado como asesor al exvicepresidente estadounidense Al Gore, reciclado como activista ecológico.

NO ES CIENCIA FICCIÓN "Las consecuencias para nuestro planeta son literalmente desastrosas y ese desastre no está previsto que ocurra en un futuro de ciencia ficción, sino durante nuestras vidas", declaró el primer ministro británico en la presentación del trabajo, que tiene 700 páginas y ha sido coordinado por el economista sir Nicholas Stern, exjefe del Banco Mundial y alto funcionario de la Administración británica. El informe, calificado por Blair como el más importante de los que ha tenido en sus manos a lo largo de sus casi 10 años de mandato, advierte que, de no hacerse nada para atajar las emisiones, la riqueza mundial puede verse reducida entre un 5% y un 20%. "Atajar el cambio climático es una estrategia que favorece el crecimiento económico", dijo Blair, quien estuvo acompañado de su posible sucesor, el ministro de Finanzas, Gordon Brown.

El estudio indica que las temperaturas han aumentado de manera global medio grado con respecto a los niveles preindustriales, pero, si no se toman medidas, hay un 75% de posibilidades de que suban 2 o 3 grados más en los próximos 50 años y un 50% de posibilidades de que suban hasta 5 grados más, algo que los humanos no han experimentado antes. Ante esta situación ruinosa, 200 millones de personas se convertirían en refugiados al haber perdido sus hogares a causa de la sequía o las inundaciones. Aunque el 75% de las emisiones de gases industriales procedan de países ricos, los más pobres serían los que más sufrirían hambrunas y desplazamientos. El calentamiento amenazaría, además, al 40% de las especies del planeta, derretiría glaciares, afectaría al acceso al agua, a la producción de alimentos y acentuaría los extremos más peligrosos del clima.

"No hay duda de que hay pruebas científicas abrumadoras del efecto invernadero causado por las emisiones de gases industriales. La ciencia está en lo correcto y las consecuencias para nuestro planeta serán desastrosas", aseguró Blair, quien habló de unas perspectivas "aterradoras" si se ignora lo que está sucediendo. El Informe Stern indica que para estabilizar la situación habría que mantener las actuales emisiones durante los próximos 20 años y reducirlas entre el 1% y el 3% después de ese periodo. Esta medida tendría un coste estimado del 1% del producto interior bruto (PIB).

"Podemos crecer y al mismo tiempo ser verdes", insistió Stern. "Se trata de saber cómo seguir creciendo, porque si queremos continuar como vamos, finalmente el crecimiento se acabará", advirtió el economista, para quien "retrasar las medidas por un periodo de 10 años situaría al mundo en un territorio peligroso".

DESAFÍO COLECTIVO "No podemos esperar cinco años, que fue lo que llevó negociar Kioto. No nos podemos dar ese lujo", dijo Blair, insistiendo que un país en solitario no puede hacer nada para atajar lo que es un desafío colectivo. "Solo una acción internacional puede enfrentarse al problema". Stern propone negociar un acuerdo internacional que reemplace al de Kioto a partir de las conversaciones que tendrán lugar el próximo mes en Nairobi, la capital de Kenia, bajo los auspicios de las Naciones Unidas.

A pesar de lo alarmante de su informe, Stern se declaraba ayer optimista. "Tenemos el tiempo y el conocimiento para actuar, pero solo se puede actuar a escala internacional, de manera decidida y urgente", afirmó el economista. El plan que preparan las autoridades británicas persigue la reducción de las emisiones en Europa en un 30% para el 2020 y de al menos un 60% en el 2050. También incluye un proyecto de trabajar con China en tecnologías más limpias para el uso del carbón. El Reino Unido también ayudará a países con grandes riquezas forestales, como Brasil, Nueva Guinea y Costa Rica, para desarrollar una industria maderera sostenible.