Entre el 2003 y el 2008, en la ciudad macedonia de Kicevo, se produjeron tres asesinatos similares: las víctimas eran maduras mujeres de la limpieza, madres solteras que habían sido brutalmente maltratadas, violadas y, por último, asfixiadas. Dos personas, que hasta hoy mantienen que son inocentes, han sido condenadas a cadena perpetua por estos crímenes, pero ahora la policía cree que el asesino es Vlado Taneski, de 56 años, un periodista local que solía escribir sobre los asesinatos que él presuntamente cometió. Taneski se encuentra detenido, después que el pasado viernes la policía encontrara, mediante el análisis de ADN, su esperma en dos de sus víctimas. Se espera que hoy la policía imponga una detención preventiva de 30 días a Taneski.

CADÁVERES EN BASUREROS Según las investigaciones de la policía, Taneski secuestraba a sus víctimas, las sometía a maltratos brutales, para después violarlas y asfixiarlas. Tras descuartizar los cadáveres los introducía en bolsas de plástico y los arrojaba a diferentes basureros ilegales que hay a lo largo de la carretera que lleva de la ciudad de Skopje a Ohrid.

"Cuando informaba de los asesinatos, visitaba a las familias de las víctimas y hablaba de lo sucedido, pero en realidad seguía de esa forma cómo se desarrollaban las investigaciones", según explica un portavoz del Ministerio del Interior de Macedonia. A Taneski sus compañeros de oficio le llaman ahora el Monstruio de Kicevo.