El PSOE cosechó ayer un doble triunfo en el Senado. Pese a que la ley del aborto se sitúa entre las iniciativas más polémicas de la legislatura, el grupo socialista en la Cámara Alta logró sumar apoyos suficientes para rechazar tanto los tres vetos de los partidos conservadores como las 88 enmiendas parciales presentadas. De esta forma, la reforma que reconoce el aborto como un derecho y permite la interrupción libre del embarazo en las primeras 14 semanas de gestación no tendrá que volver a ser discutida en el Congreso e irá directamente al Boletín Oficial del Estado.

Una vez publicada, entrará en vigor dentro de cuatro meses, plazo necesario para el desarrollo reglamentario de los múltiples aspectos que incluye una reforma que no solo pretende implantar un sistema de plazos similar al de muchos países europeos, sino que incluye medidas educativas con el fin de disminuir el alto número de embarazos no deseados. Por tanto, dentro de cuatro meses los hospitales públicos tendrán que estar listos para practicar abortos. Hasta ahora, solo realizaban el 3% de las intervenciones. A partir de la semana 14 y hasta la 22 de gestación, se podrá abortar en caso de grave riesgo para la madre o para el feto y, posteriormente, si este sufre una enfermedad incompatible con la vida o incurable.

UNA RÁPIDA TRAMITACIÓN Pese a las continuas protestas de los grupos antiabortistas íque la semana pasada entregaron un millón de firmas contra la normaí y la amenaza de excomunión de los obispos, la tramitación parlamentaria ha sido más cómoda y rápida de lo que se preveía, gracias fundamentalmente a que el PNV decidió no quedarse de brazos ante el drama que supone que, con la norma en vigor, en el 2008 se realizaran 123.000 abortos. Eso sí, puso como condición que los padres de las adolescentes de 16 y 17 años conociesen el deseo de sus hijas. Al final la norma prevé esta comunicación salvo si las jóvenes alegan que hablar con su familia les originaría un conflicto "grave". Una fórmula ambigua que, según fuentes de Igualdad, no se va a aclarar en el desarrollo reglamentario posterior. Por tanto, será cada médico el que decida si cree o no a la joven.

Los senadores del PSOE y los ministros de Igualdad, Bibiana Aído, Sanidad, Trinidad Jiménez, y Justicia, Francisco Caamaño, celebraron con entusiasmo la aprobación de la norma. Incluso la número tres del PSOE, Leire Pajín, que estrenaba su cargo de senadora, dejó escapar alguna lágrima.