Francisco nombró ayer a tres nuevos cargos de envergadura en la Curia y confirmó en su puesto a otros dos, con lo que ya se va delineando el Ejecutivo del Papa. Los nombramientos se producen en vísperas de que se reúnan en Roma los ocho cardenales que diseñarán los cambios estructurales en el Gobierno central católico.

Beniamino Stella, 69 años, exnuncio en Cuba y Colombia, será el nuevo ministro para el clero mundial, organismo que desde hace poco se ocupa también de la formación de los curas para que estén a la altura de las sociedades modernas.

Stella presidía hasta la fecha la Pontifica Academia Eclesiástica y sustituye en el cargo al cardenal Mauro Piacenza, de 69 años, designado hace tres años. Este último, por su parte, asumirá el cargo de Penitenciario Mayor, responsable de las indulgencias, función que desempeñaba el cardenal portugués Manuel Monteiro de Castro, que cumplió 75 años en marzo, la edad de jubilación para los religiosos.

El papa Francisco anunció, asimismo, la sustitución del arzobispo croata Nikola Eterovic, hasta la fecha secretario del Sínodo de Obispos, que deja su cargo tras 9 años al arzobispo italiano Lorenzo Baldisseri, de 73 años, que ejercía de Secretario de la Congregación de los Obispos.

UN ESPAÑOL

En cuanto a la Congregación para el Clero, el papa confirmó como secretario de este dicasterio al español Celso Morga Iruzubieta y nombró responsable para los seminaristas al mexicano Jorge Carlos Patrón Wong.

Francisco confirmó, igualmente, al cardenal italiano Fernando Filoni como prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y al alemán Ludwig Müller como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El nuevo responsable de la Pontifica Academia Eclesiástica, la escuela diplomática de la Santa Sede, será el italiano Giampiero Gloder.

Hasta la fecha, el cambio más importante en la Curia ha sido el nombramiento de Pietro Parolin, actual nuncio en Venezuela, como sustituto de Tarsicio Bertone en la Secretaría de Estado del Vaticano. Además, son más las confirmaciones que los cambios realizados hasta ahora por Francisco, pese a que su elección había desatado los rumores sobre una posible revolución en el seno del gobierno eclesiástico.