La Policía trata de esclarecer si el hombre al que detuvieron la semana pasada como el presunto violador del cúter es responsable de otras cinco violaciones además de las cuatro de las que ya constan pruebas incriminatorias, cometidas entre agosto del 2013 y el pasado septiembre. El presunto agresor ingresó en prisión tras cotejar su ADN con los restos biológicos presentes en cuatro víctimas. Estos restos no aparecieron en las otras 5 posibles víctimas.

El arrestado es Diego Nicolás R. C., tiene 26 años y es de origen uruguayo, si bien reside en España desde los 10.

Tenía una vida normal y no despertaba ninguna sospecha entre el vecindario ni en su trabajo. El sospechoso mantenía una relación de pareja desde hacía una década con una chica con la que convivía que desconocía su doble vida y con la que iba a casarse.

A principios del 2014, una imagen suya captada por la cámara de seguridad de un cajero automático se filtró a través de los medios de comunicación. El sospechoso cambió de aspecto, dejándose barba y usando gafas de pasta e interrumpió las agresiones.

El pasado septiembre presuntamente volvió a actuar, por vez primera a mediodía, pues sus anteriores presuntos ataques fueron en horario nocturno. Siguió a una chica joven hasta su portal, donde la asaltó. Este ataque permitió disponer de nuevas imágenes del sospechoso gracias a otra cámara de seguridad. Resultó determinante que vistiera una vistosa camiseta roja de Oliver y Benji, los protagonistas de la conocida serie japonesa de animación Campeones. Una cicatriz en el codo izquierdo también resultó reveladora. El 14 de octubre, dos agentes identificaron a un hombre en Barcelona por la similitud con la nueva imagen del sospechoso. En su piso aparecieron varias pruebas incriminatorias. El arrestado se negó a declarar el pasado viernes al comparecer ante el juez, que decretó su ingreso preventivo en prisión.