Si Mariano Rajoy no hubiera tenido que presidir el acto de inauguración del tramo del AVE entre Valencia y Castellón, al bajar del convoy que estrenaba el trayecto podría haberse acercado a la ventanilla de reclamaciones de la estación de la capital de La Plana para pedir que le devolvieran el importe íntegro de su billete. RENFE lo retorna por retrasos superiores a media hora y su tren llegó 32 minutos tarde. Eran las 12.44 del lunes y muchos ya estaban cruzando los dedos para que la excursión de Carles Puigdemont a Dinamarca diera juego y los titulares, al menos, se repartieran.

La comitiva con Rajoy y el ministro de Fomento, Íñigo Gómez De la Serna, al frente había salido de Atocha a las 9.25 horas y había hecho una parada en la valenciana Estación Joaquín Sorolla para recoger a Ximo Puig, presidente de la Generalitat valenciana. También se subió otro puñado de periodistas a añadir a los que habían salido de Madrid y un grupo de seleccionados empresarios, entre ellos Juan Roig y Vicente Boluda, representantes del poderoso lobi AVE, que lleva años exigiendo que se complete el corredor mediterráneo y denunciando parches y retrasos.

Unos y otros eran los peores compañeros de vagón para que pasara lo que pasó. El tren estuvo 22 minutos parado en Sagunto por un problema técnico. Había fallado el automatismo en un cambio de vía, explicaban desde RENFE, mientras un cercanías adelantaba al tren presidencial. Según la compañía, dado el carácter no comercial del viaje se dejó pasar a algún tren. Cuando el problema se solucionó, el convoy tuvo que hacer unos kilómetros a paso de tortuga, la guinda que coronó el retraso.

RETRASO MANIFIESTO

La conversación en la mesa que compartían Rajoy, Puig, De la Serna y Juan Carlos Moragues, el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, no tuvo que tener desperdicio. Esa media hora de retraso tampoco es tanto si se tiene en cuenta que la conexión debía haberse acabado hace once años, según la primera previsión. Como no se podía hacer referencia a lo sucedido en los discursos oficiales sin caer en chanzas, se obvió. «A los españoles nos va bien cuando viajamos juntos en el mismo tren, porque llegamos más lejos», apuntó Rajoy.

Ximo Puig le tiró un capote, apuntó que «las infraestructuras no saben de legislaturas ni deben orientarse de forma partidista» y retomó la exigencia de un nuevo acuerdo de financiación autonómica. El estreno de este AVE provocó paradójicamente que mejore su imagen el denostado Euromed, que une Alicante y Barcelona y lleva años empeorando sus tiempos y multiplicando sus retrasos pero que como muestra la web de RENFE es en general más rápido y más barato para viajar entre Valencia y Castellón que el recién llegado. En la tabla de precios y horarios para este martes, el Euromed más rápido hará el trayecto entre Castellón y Valencia en 42 minutos mientras que el AVE más veloz invertirá 45. Además el Euromed más barato costará 11’75 euros, mientras que el recién inaugurado tiene un precio fijo de 15’35. Es cierto que hay un Euromed que tarda 50 minutos y otro en el que la tarifa más barata sale por 19’60 pero parece claro que el flamante AVE no va a ir sustancialmente más rápido que los 220 kilómetros por hora que con suerte puede alcanzar su predecesor.

La realidad es que el único trayecto en el que el AVE supondrá una reducción de tiempo será el Madrid-Castellón, y al revés, pero porque se beneficiará de la velocidad que puede alcanzar entre Madrid y Valencia. Desde Fomento se cifró la reducción de tiempo en 37 minutos. La web de RENFE indica que hoy desde La Plana a Madrid tardará 2 horas y 36 minutos el primero de los dos AVE diarios y 2 horas y 48 minutos el segundo, pero también que hay opciones con transbordo (es decir un tren diferente a Valencia y un AVE desde Sorolla a Atocha) que lo hacen en 3 horas y 5 minutos.

«En solo cinco días ya se han vendido 4.700 tíquets de avión… de tren. No sé cuántos se habrán vendido de los otros, sería cuestión de verlo», rectificó entre las risas de los presentes.