Tu día a día bailaba en torno al boxeo, pero de pronto algo quebró.

Al principio no me quería dedicar a ello, pero viendo que los pulía un poco a casi todos (ríe) le pregunté a mi entrenador, Floren, que es un auténtico referente, si podía competir. Por aquel entonces compaginaba el boxeo con varios trabajos, sobre todo en hostelería, pero al parecer mi columna era débil y no podía soportar mucho peso. Empecé a tener dolores, se me chafaban las vértebras y tuvieron que operarme de una hernia discal. Salí muy bien y al tiempo seguí boxeando. Pero a los diez años, después de ganar unos interclubs y quedar clasificado para los campeonatos de España, tuve una segunda intervención en la que me implantaron un dispositivo que es como una bisagra entre vértebra y vértebra de la lumbar, la L5-S1. Ahí fue cuando me rompí.

¿Cuánto tiempo estuviste de rehabilitación?

Varios años. Al salir de la segunda operación no podía andar, la zona lumbar la tenía muy débil, porque la bisagra que me pusieron se tenía que hacer al cuerpo, lo cual tardó unos tres o cuatro años. Me preguntaba si esto iba a ser así toda la vida, y psicológicamente me hundí mucho.

Y fue cuando te invadió el espíritu de la calma...

En esos momentos tenía una pareja de varios años de relación. Pero claro, al ver que yo estaba postrado, que casi no tenía ganas de vivir, se fue de mi lado. En aquella época lo único que hacía era dormir, llorar y fumar porros, que era lo que me calmaba. Tomé un camino que no debía pero que a la vez me sentaba bien. Uno qué iba a saber en ese pozo...

"Tomé un camino que no debía pero que a la vez me sentaba bien"

La vida te puso contra las cuerdas.

Totalmente. Tras ese desamor volví a casa de mi madre y para intentar quitarme los demonios de la cabeza empecé a pintar y diseñar camisetas para mí. No sé muy bien por qué pero todo estaba relacionado con el mar, el amor, la calma... Dibujaba muchas anclas, timones, el mundo, y en una de esas salió el mensaje 'Amar en calma'. 

Que buena falta nos hace...

Vivimos en un mundo con mucho egoísmo, y más ahora con el tema de la pandemia. Vamos muy rápido, con estrés, y me incluyo en ese equipo (ríe). Me ha pasado mucho en la marca. Yo llevo el diseño, ventas, corte y confección, serigrafía, saco piezas nuevas cada dos por tres... Son muchos puntos y al final te quema. Pero el mensaje que quiero transmitir es tan bonito... 'Amar en calma' es un juego de palabras. 'Amar', hay que amar, hay que amarse, en el 'amar' está el 'mar', en 'calma', el 'alma'. 'Amar en calma' me parece la frase perfecta.

Entre sonrisas y telas. ÁNGEL DE CASTRO

El amor y el mar son los principios que vertebran la marca. ¿Qué hay de tus orígenes?

Yo nací en Barranquilla, Colombia, que es una ciudad costera. Aunque estuve nueve años allí no llegué a vivir el mar del todo. Fue más bien en 2005, cuando pasé una temporada en Ibiza y donde tuve a dos vecinos que eran marineros. Unos auténticos lobos de mar. Los más piratas de la isla. Siempre me llevaban a navegar. Tenían un trimarán y un catamarán guapísimos. A lo mejor nos íbamos a Formentera y nos pegábamos un mes durmiendo en el barco y pescando con arpones. Fue una experiencia que me marcó mucho. Cuando pasaron los años, las operaciones, el lío psicológico... todo eso que llevaba dentro apareció y necesité sacarlo en pintura.

¿Te habías interesado antes por confeccionar tu propia ropa?

Me acordé de esta anécdota el otro día al hablar contigo (ríe). Te lo juro, nunca lo he pensado en todos estos años. Recuerdo que de jovencito iba al Fotoprix a ponerme en las camisetas imágenes de películas que me gustaban, rollo 'Trainspotting' o 'Taxi Driver'.

A pesar de todo sigues muy vinculado con el noble arte.

Cuando la marca empezó a ser conocida contactaron conmigo varios equipos deportivos. He trabajado con Moyano Box, que es un equipazo de aquí de Aragón, sus púgiles son una maravilla; Silver Backs Team, el gimnasio de Felipe 'El Negro'; Indesport; he diseñado camisetas para Ezequiel Gurría; hacemos polos, chándales, mochilas para Wai Kru Gym, que es una escuela de combate de Muay Thai Zaragoza...

"Necesito que haya una sinergia bonita, de amar"

Y también colaboras con artistas.

Sobre todo con la escena hip hop. Original Juan, Morgan, Bombony Montana, Sharif, tengo también punto de venta en La Dolce Vita... Lo que me gusta es que sean colaboraciones reales, independientemente de los seguidores que uno tenga. Necesito que haya una sinergia bonita, de amar. Si tú me ayudas a mí yo te ayudo a ti.

Patrón de patrones. ÁNGEL DE CASTRO

Háblame del tema de las mascarillas.

En pandemia mi casa parecía la de Pablo Escobar, pero con mascarillas en lugar de droga. No paraba de venir gente, las tiraba por el balcón, hacíamos intercambios a través del buzón, un amigo taxista nos ayudaba a distribuirlas... pensé hasta en poner una polea en la ventana. Cáritas también estaba de por medio, contactó con nosotros, nos suministraba material y donábamos al hospital Miguel Servet, al Clínico, residencias...

Incluso al ejército.

Esa experiencia también se me ha quedado grabada. Un día bajé al portal de mi casa y me encontré la calle cortada por el ejército. Estaban todos en la puerta como Robocop. Venían a por mascarillas (ríe).

"Hay que tener un fondo bueno y una resistencia buena"

¿Cuál es la lección más importante que te llevas del ring?

He tenido que luchar mucho con la vida. Al no haber cursado estudios de diseño de moda, confección, patronaje, he tenido que aprender todo eso por mi cuenta, a base de buscar. Y quiero nombrar a mi mamá, que es una guerrera y me ha ayudado mucho en este proyecto. Lo que me ha enseñado el ring es que hay que entrenar para poder tener un combate. Hay que tener un fondo bueno y una resistencia buena. La pasión viene y va, pero la constancia debes tenerla siempre.

LA RÁFAGA


– Una canción.

– 'Gracias' y 'Sueños', de Al2 El Aldeano.

– Un libro.

– 'El monje que vendió su Ferrari', de Robin Sharma.

– Un plato.

– Sancocho.

– Un lugar.

– Santa Marta, Colombia.

– Una imagen recurrente.

– Mi mamá en la playa.

– Mascarillas para barbudos.

– Lo petamos en toda España.

– Salud mental.

– El motor, lo básico.

– Test de antígenos.

– Un juguete que nos han hecho para comprarlo.

– CBD.

– Calma y relajación.

– Si no te dedicaras a esto...

– Querría que me viniese otra pasión.

– Algo que te aburre.

– La situación que estamos viviendo.