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Tamames

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Tamames / Juan Bolea

Juan Bolea

Juan Bolea

La comida basura, la guerra basura, la música basura y la literatura basura de nuestros actuales tiempos están derivando, en lógica consonancia, hacia una política basura cuyos ingredientes comienzan a engordar egos con el colesterol electoral, atragantándose a los demás.

¿Un último ejemplo? La moción de censura de Vox al presidente del Gobierno. Para sacarla adelante, a Santiago Abascal, en lugar de volver a presentarse él mismo, como ya hizo, no se le ha ocurrido esta vez nada mejor que reclutar a un político nonagenario, Ramón Tamames, quien hace mucho tiempo cambió su ideología de izquierdas por una pseudo mística de España inspirada en el Cid y en el capitán Trueno. Nada queda ya de aquel Tamames antifranquista, luchador por la democracia, político encarcelado con aura de héroe que mitineaba, se fotografiaba y sentaba en un escaño junto a Marcelino Camacho, Carrillo, Sartorius y otros iconos del comunismo. Con el transcurrir de la democracia, Tamames se fue aburguesando, derivando sus ideas hacia una suerte de liberalismo, primero (fue militante del CDS) y, en los últimos años, a la calidad de un visionario de la unidad de España en lo universal, en línea con Sánchez Dragó y otros neocatecúmenos de una Iberia eterna que, al margen de en la cabeza de Cánovas del Castillo, nunca existió.

Vox, el partido que presenta la moción, y a Tamames como candidato… ¡a la presidencia del Gobierno!, lo hace no para derribar a Pedro Sánchez, operación aritméticamente imposible en el Congreso de los Diputados, sino para intentar remontar el mal momento que viene padeciendo desde sus derrotas en Galicia y Andalucía. Clavado Abascal en las encuestas, con tendencia a la baja, sus mítines ya no son tan multitudinarios, ni tan encendida y eficaz su oratoria, ni tan fiel y aguerrida su parroquia. La fuga de líderes (patética la entrevista de Macarena Olona con un desorientado, como casi siempre, Jordi Évole), la división interna entre halcones y palomas y las malas expectativas en los próximos comicios municipales y autonómicos han aconsejado a Abascal repetir de hamburguesa o moción en el restaurante basura de la demagogia política.

El resultado, me temo, será una indigestión ciudadana debido a la tóxica dieta del chef Abascal.

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