El punto de la Ley de Bienestar Animal que te puede poner en un apuro si llevas a tu perro a la playa

Esta práctica se regula en concreto por las normativas municipales

Un perro atado en la playa

Un perro atado en la playa / PEXELS

Abril Escalante

Las últimas décadas han supuesto una evolución significativa en la relación entre humanos y perros: lo que antes no se consideraba más que una compañía o incluso una herramienta para trabajar ha pasado a ser un vínculo emocional profundo. A día de hoy, son muchas las familias que consideran a los perros como un miembro más y que los acompañan en sus actividades cotidianas y vacaciones, incluidas las escapadas a la playa.

Este cambio en la relación con nuestras mascotas ha llevado a tomar medidas como la Ley de Bienestar Animal, que busca dar cobertura legal a estos cambios de paradigma que cada vez vemos más evidentes en nuestra sociedad.

El objetivo principal de esta Ley de Bienestar Animal es que estén protegidos, que vivan en condiciones adecuadas y que se respeten sus derechos. La legislación se desarrolla en varias áreas: por un lado, el cuidado diario, por otro la atención veterinaria y por último las regulaciones de algunas actividades.

Algunas de las medidas más destacadas han sido la de obligar a todos los perros a tener su documento actualizado con las vacunas y los chips; las nuevas medidas específicas para garantizar la seguridad de los perros potencialmente peligrosos y las normas sobre las condiciones de algunos animales.

Esto es lo que dice la ley

Uno de los puntos que más interés despierta es el que respecta a los dueños de los perros y la posibilidad de llevarlos a las playas. Según ha planteado la Ley de Bienestar Animal, esta práctica se regula en concreto por las normativas municipales: lo que provoca que las reglas estén sujetas a la propia playa a la que vayamos a desplazarnos.

Cada Ayuntamiento es el encargado de desarrollar la normativa específica sobre el acceso de perros a las playas. Por este motivo, hay que revisar las regulaciones locales y planificar la visita antes de plantarnos en ellas.

Además, los propietarios tendrán que llevar actualizada la documentación con el control veterinario y el chip de identificación. Por último, los perros potencialmente peligrosos también tendrán que ir sujetos con correa y bozal.

Pero si hay un punto importante es el de las consideraciones climáticas: ya que la ley recomienda que los perros sean llevados a las playas en horarios seguros para evitar el calor extremo y posibles lesiones.