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Tragedia en la mina

Un "chaval divertido" que regresó esta misma semana al trabajo tras una baja: Óscar Díaz (32 años), una de las víctimas en la mina de Asturias

El minero fallecido, que residía con su pareja en Villar de Posada, trabajó en Canarias el año pasado

Esquela de Óscar Díaz en una señal de tráfico.

Esquela de Óscar Díaz en una señal de tráfico. / MIKI LÓPEZ

Demelsa Álvarez

Cangas del Narcea

Después de estar un tiempo de baja laboral, Óscar Díaz Rodríguez se incorporó esta semana al trabajo en el turno de tarde. El viernes, cuando no habían transcurrido dos horas desde la entrada al tajo se produjo el fatal accidente que le costó la vida junto a su compañero Anilson Soares de Brito, natural de Caboalles de Abajo (León).

Díaz Rodríguez residía actualmente con su pareja en Villar de Posada, en Cangas del Narcea, cerca del pueblo donde está su vivienda familiar conocida como Casa Gonzalo, en Posada de Rengos, y también muy próxima a la mina de Vega de Rengos. Tan solo unos cuatro kilómetros separan su casa del que era su centro de trabajo desde el pasado mes de julio.

A sus 32 años este cangués había pasado por diferentes trabajos: construcción, también había estado en Mina Miura, en Tormaleo (Ibias) entre los años 2021 y 2024 y recientemente había estado trabajando en Canarias en unas obras de túneles.

A su regreso de las islas tuvo la oportunidad de volver a la minería y cerca de casa y la aprovechó. Un trabajo que había vivido desde siempre en casa, ya que su padre también fue minero, profesión de la que está jubilado. "Era muy buena persona, muy simpático y divertido", asegura un antiguo compañero de la mina ibiense, José María Pérez.

En su pueblo, Posada de Rengos, con un centenar de habitantes, el fallecimiento del joven dejó sin aliento a los vecinos, que lamentaban tener que despedir a una persona tan joven y en una circunstancia tan trágica. "Era un chaval muy querido en el pueblo, tenía aquí su grupo de amigos y su pareja también es del pueblo", cuenta un vecino, que asegura que tenía mucho arraigo a la zona y prueba de ello es que la pareja apostó por comprarse una casa en un pueblo cercano.

El exterior del tanatorio que acoge la capilla ardiente de Óscar Díaz, ayer, en Cangas del Narcea. | MIKI LÓPEZ

El exterior del tanatorio que acoge la capilla ardiente de Óscar Díaz, ayer, en Cangas del Narcea. / MIKI LÓPEZ

Además, los vecinos cuentan que le gustaba vivir en el pueblo y que era fácil verlo ayudando a su familia en algunos de los quehaceres del campo, como recoger la hierba, ya que, aunque su padre está jubilado de la mina, tiene algún animal.

El lamento y pesar no solo se sintió en su localidad, sino que afectó a todo el concejo. La consternación, la rabia y la impotencia por volver a vivir en la comarca un accidente minero mortal era compartida por todos los vecinos y así se hizo palpable en el tanatorio, que se llenó de gente desde el momento en el que abrió las puertas para velar al joven cangués.

La capilla ardiente se abrió a las cinco de la tarde del sábado y en ella se dieron cita familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos que quisieron arropar a sus padres, hermana y pareja. Pocas eran las palabras que podían dar consuelo ante una pérdida tan inesperada y en circunstancias tan trágicas.

Muchos repetían la mala suerte de Óscar Díaz al encontrarse en su reincorporación al tajo con el hundimiento que lo sepultó junto a su compañero. También otros ponían en cuestión la seguridad en la minería actual, tras vivirse en ocho meses un segundo accidente mortal en una mina del Suroccidente, y la falta de experiencia en unas plantillas que están formadas principalmente por jóvenes.

"No hay la experiencia que había antes, una mina hay que conocerla y antes en las plantillas había veteranos que conocían perfectamente la mina", cuenta un minero jubilado. Precisamente, coincide que los tres mineros que se encontraban en el lugar del suceso habían entrado en los últimos cuatro meses a trabajar en la mina canguesa.

Fuentes de la empresa Tyc Narcea, en su primera valoración del suceso, señalan que los técnicos apuntan a que fue "un hundimiento fortuito por una causa geológica puntual e inesperada". Hundimiento que se produjo poco antes de las cinco de la tarde cuando Óscar Díaz y Anilson Soares estaban realizando labores en el segundo nivel de la mina, a un kilómetros y medio, aproximadamente, de la boca de la explotación. Con ellos había un tercer minero, del concejo de Degaña, que logró salir ileso, porque en ese momento se había alejado para realizar labores en otro punto.

Las labores para recuperar los cuerpos se alargaron hasta bien avanzada la noche. Las familias vivieron horas de angustia hasta que se confirmó el peor de los desenlaces pasadas las ocho de la tarde, en el caso del minero cangués. La recuperación del cuerpo del vecino aún se alargó más y no se consiguió hasta pasada la medianoche. El funeral por su eterno descanso será hoy, a las 14.00 horas, en la iglesia de Posada de Rengos.

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