Esta es la pregunta más incómoda que te pueden hacer en Navidad (y ya no es sobre la pareja o los hijos)
La Navidad está marcada por muchas fechas de reuniones familiares y con amigos donde pueden darse situaciones incómodas

Dos personas brindan con una cerveza en una cena navideña / PEXELS
Hay temas de conversación y comentarios que es mejor no lanzar en torno a una mesa de Navidad. Son fechas donde las comidas y cenas con la familia y los amigos se suceden y donde en ocasiones no reina el espíritu de concordia y conciliación que debe dominar en estos entrañables días. Hablar de fútbol o de política es una de las líneas rojas que cada vez más hogares deciden no rebasar para evitar conflictos, pero no son los únicos comentarios que pueden levantar ampollas.
A las preguntas de siempre de ese familiar al que ves solo del ciento al viento y que se atreve a valorar tu estado físico, sentimental o si en tus planes futuros están los hijos, se le ha sumado una pregunta nueva pregunta incómoda para muchos: "¿Puedo cargar el coche eléctrico en tu casa?"
El auge del vehículo eléctrico ha traído consigo situaciones sociales para las que todavía no hay normas claras. Llegar a casa de un familiar o amigo para una comida larga y darse cuenta de que la batería no aguanta toda la jornada plantea un dilema nuevo: pedir el enchufe puede parecer razonable o profundamente incómodo, según cómo y cuándo se haga.
La sensación no es anecdótica. Una encuesta encargada por Ford a 532 conductores de vehículos eléctricos en Europa, realizada a principios de diciembre, revela que casi la mitad de los conductores en Reino Unido considera incómodo pedir cargar el coche en casa ajena. Al mismo tiempo, una parte de los anfitriones reconoce que la petición puede resultar molesta, aunque no siempre se exprese abiertamente.
Ese malestar contenido es precisamente lo que convierte la situación en delicada. Nadie quiere parecer descortés, pero tampoco dar por hecho un favor que implica consumo eléctrico, tiempo y una cierta invasión del espacio doméstico.
Qué dice el protocolo
Desde el punto de vista del protocolo, la clave no está en el coche, sino en los roles. Así lo explica María José Gómez y Verdú, experta en etiqueta y protocolo, que recuerda una norma básica: el anfitrión es quien ofrece y el invitado quien pregunta con cautela.
Pedir cargar el coche no es, en sí mismo, una falta de educación. Lo problemático es darlo por hecho o plantearlo como una necesidad innegociable. Según la experta, este tipo de favores deben formularse como lo que son: algo puntual, sujeto a la disponibilidad y comodidad de quien recibe en su casa.
En ese equilibrio está la diferencia entre una petición razonable y una situación incómoda que el anfitrión acepta por compromiso, aunque preferiría no hacerlo. El contexto importa, y mucho. No es lo mismo una comida improvisada que una visita planificada con antelación, ni una casa con punto de carga que un domicilio donde enchufar el coche supone reorganizar todo. La recomendación desde el protocolo es anticiparse siempre que sea posible, preguntar con tiempo y aceptar sin reparos un no por respuesta.
También conviene tener en cuenta la duración de la visita. Pedir cargar el coche para una sobremesa larga puede entenderse; hacerlo para una visita breve, menos. En todos los casos, la educación pasa por no convertir la petición en el centro del encuentro ni generar incomodidad añadida.
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