¿Se puede prohibir tener perros y gatos en una comunidad?: la ley de propiedad horizontal lo aclara

¿Se puede prohibir tener perros y gatos en una comunidad?: la ley de propiedad horizontal lo aclara / Unsplash
La relación en cualquier comunidad de vecinos puede ser muy complicada dependiendo de la actitud y comportamiento del resto de propietarios o alquilados. Las quejas de los inquilinos de un bloque de pisos pueden ser de lo más variopintas: ruido, suciedad, mal estado de las zonas comunes o problemas con las mascotas de los otros vecinos.
Los perros suelen ser uno de los conflictos más habituales entre los vecinos. Hay gente que se queja de que el animal ladra cada vez que oye un ruido fuera de la vivienda, mientras que otros reclaman que los animales hacen sus necesidades dentro de la comunidad y su dueño no lo limpia.
Qué dice el marco legal
La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) se encarga de regular el funcionamiento de las comunidades de propietarios en toda España. Esta legislación permite actuar cuando las mascotas generan molestias reales para el conjunto de vecinos, aunque este apartado no se mencione de manera explícita. El artículo 7.2 de esta normativa recoge que ningún propietario u ocupante de un piso puede llevar a cabo actividades que resulten insalubres, nocivas, molestas, peligrosas o ilícitas.
Este punto permite que la comunidad pueda acotar una serie de comportamientos concretos cuando afecten a los derechos del resto de vecinos. Tener mascotas en una vivienda es legal. La comunidad no puede prohibirlo de forma indiscriminada o general. A pesar de ello, sí se puede regular aspectos relacionados con el uso de las zonas comunes, siempre que las restricciones sean razonables y estén justificadas.
Existen una serie de medidas que las juntas de propietarios pueden aprobar. Restringir el acceso de perros al ascensor, prohibir la presencia de mascotas en jardines o zonas infantiles, establecer horarios para evitar ruidos, obligar el uso de correa en pasillos y zonas de paso o exigir la limpieza de excrementos u orines en las zonas comunes son algunas de las medidas más habituales.
Estas limitaciones deben estar recogidas en los estatutos o en acuerdos aprobados en junta. Ante esta situación, la Ley de Protección y Bienestar Animal, que se aprobó en 2023, introduce una serie de obligaciones y restricciones que afectan también a quienes conviven con animales en viviendas particulares o comunidades de vecinos.
Algunas de las medidas son las siguientes:
- Retirar excrementos y limpiar con productos de limpieza en caso de deposiciones en zonas de paso.
- Los dueños de las mascotas deben evitar ruidos excesivos generados por sus mascotas que puedan molestar al resto de residentes.
- Constituye una infracción grave mantener de forma permanente a perros o gatos en terrazas u otras zonas como vehículos o trasteros.
- No dejar a un animal sin supervisión más de tres días.
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