Día de la mujer
El feminismo alza la voz en el 8M: contra la guerra, la violencia machista y el retroceso en derechos
Miles de mujeres tiñeron de violeta las calles de Madrid este 8M, denunciando la violencia machista y reivindicando derechos, con un mensaje compartido: el feminismo se aprende y se actualiza con cada generación

Javier Vendrell Camacho
Ángela Berná / Irene Pérez Toribio
"Es una lucha diaria", "Su voz es ilegal". "Porque en México nos están matando". "No te hace menos mujer. Te hace valiente". Madrid ha vuelto a escuchar este 8M frases que condensan el dolor, la denuncia y también la fuerza de una jornada en la que miles de mujeres han teñido las calle de violeta para reivindicar derechos, denunciar la violencia machista y recordarse unas a otras que la lucha sigue siendo necesaria. Más allá de las diferencias entre convocatorias, las dos marchas (Comisión 8M y Movimiento Feminista de Madrid) han dejado un mensaje compartido: el feminismo se aprende, se hereda y se actualiza con cada generación.
Una de las imágenes más repetidas de la jornada ha sido la de madres, hijas y abuelas marchando juntas. Fuencisla, que acude "de toda la vida", ha ido acompañada por sus amigas y sus hijas y defiende que las niñas vayan desde pequeñas para "enseñarle sus derechos más básicos". En la misma idea insiste Yaisa, que ha acudido con su hija Iria y su madre Dolores: mientras "los derechos no sean los mismos de hombres y mujeres", dice, hay que seguir enseñando a las siguientes generaciones "que se puede luchar". Dolores lo resume de forma sencilla: salir a la calle "es la forma de hablar y que nos oigan". También Ana Rodríguez, Aurora García y Cristina Otero han acudido con sus hijas, movidas por la sensación de que "cada vez vamos un pelín para atrás" y por el deseo de que las niñas comprendan por qué se sigue llenando la calle, aunque ojalá, como lamenta Cristina, "no tengan que hacerlo cuando sean adultas".

Granada. / Pepe Torres / EFE
Entre las más jóvenes, la protesta aparece vinculada tanto a reivindicaciones históricas como a amenazas nuevas. Ariadna y Jasmin han acudido por primera vez, impulsadas por una conciencia feminista que arrastran "desde el instituto" y por la certeza de que "si ellas no lo luchan nadie lo va a luchar por ellas". Reclaman poder "salir seguras a la calle sin miedo", pero también muestran preocupación por nuevas formas de violencia machista, como el uso de la inteligencia artificial para crear desnudos falsos de mujeres. La protesta, así, se adapta a un presente en el que el miedo no solo está en la calle, sino también en las pantallas.

Una manifestante porta una pancarta con lema 'Hoy marcho con mamá. Pequeña pero poderosa'. / EP
Otros testimonios recuerdan que la violencia machista es una experiencia que atraviesa cuerpos y biografías. Lucía, que acudió por primera vez a una manifestación en 2017, lo explica así: "Cuando la violencia atraviesa tu cuerpo y el de las demás" hay que manifestarse "para al menos manifestar que esto es así". Julieta Aitana participa desde una vivencia profundamente personal: "Yo sufrí abuso sexual siendo menor. Mi madre igual", cuenta. Nacida en Madrid e hija de padres ecuatorianos, asegura sentirse muy vinculada a un movimiento que acompaña a mujeres que se sienten "indefensas, oprimidas" y sin saber a quién contar "todo lo que ha pasado". Desde esa experiencia, reivindica hablar sin culpa ni juicio: "No te hace menos mujer. Te hace valiente". También Carolina, que ha ido con su abuela y su padre, denuncia que persisten "muchas violaciones" y "mucho machismo a nivel laboral", y advierte de que "la lucha no es luchar solo un día, es luchar todos los días".
Contra la guerra y el genocidio
La jornada también ha estado atravesada por una mirada internacional. Valeria Rosa, mexicana en Madrid, explica que ha salido este 8M porque "en México nos están matando” y porque allí todavía se reclaman “cosas tan básicas como el derecho a vivir sin ser violentadas”. Aunque esta es su primera marcha en Madrid, en México lleva "marchando 7 años". Alexandra, por su parte, ha reivindicado desde las calles de la capital la lucha de 'Feministas por las Afganas' tras la vuelta de los talibanes. Denuncia que a las mujeres afganas les han arrebatado cada vez más derechos, hasta el punto de que "su voz es ilegal", y reclama una respuesta europea: "La Unión Europea no puede mirar a otro lado". Esa dimensión internacional también se ha colado en los cánticos, con referencias a Palestina, Líbano, Congo, Sudán o Cuba, y con consignas contra la guerra y el genocidio.

Javier Vendrell Camacho
Junto a esos testimonios, las consignas han vuelto a marcar el tono político de la jornada. En la marcha de Cibeles se han escuchado lemas como "La Ley del yo quiero penaliza al putero", "No estamos todas, faltan las asesinadas" o "Mi cuerpo y mi vagina ni se compra ni se alquila", mientras desde la manifestación de Atocha se coreaban consignas como "Aborto legal y gratuito en la sanidad pública", "Feministas antifascistas. Somos más. En todas partes" o "Luego diréis que somos cinco o seis".
Gobierno y fuerzas de izquierda
La manifestación de la Comisión 8M en Madrid ha dejado este sábado un mensaje compartido entre varias voces institucionales y políticas: el feminismo como herramienta de igualdad, de defensa democrática y también de rechazo a la guerra.
En nombre del PSOE y del Ejecutivo acudieron la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno, Elma Saiz, y el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. Saiz defendió que "el feminismo también es pacifismo" y por eso, dijo, toca alzar la voz para decir "No a la guerra". También subrayó que el Ejecutivo de coalición es "el dique de contención frente al avance ultra" y aseguró que no permitirá "ni un paso atrás" en derechos.
Más Madrid insistió en esa misma idea al reivindicar "más feminismo" como "motor que hace avanzar la democracia", como freno frente al asedio de la ultraderecha y como garante "de la paz". La portavoz en la Asamblea, Manuela Bergerot, advirtió del contexto de "autoritarismos", "guerras" y ataques a las libertades de las mujeres, y resumió su posición con una frase: "El primer principio para ser mujeres libres es que no bombardeen tu país".
Óscar López dirigió además sus críticas contra la presidenta madrileña. A su juicio, Isabel Díaz Ayuso "encabeza una ola ultra que lleva mucho tiempo ya atacando al feminismo" y a quienes piensan diferente. También denunció una "campaña de odio" y aludió tanto al caso del alcalde de Móstoles como a la polémica en Collado Villalba por la interrupción de una obra feminista incluida en la programación del 8M.
Por parte de Sumar, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, pidió al movimiento feminista "dar un paso más" porque, afirmó, "está en nuestras manos detener la guerra y la barbarie". También expresó su "solidaridad absoluta con las mujeres iraníes" y defendió un feminismo ligado a la paz, los derechos humanos y la democracia. En la misma marcha, la ministra de Sanidad, Mónica García, reivindicó un feminismo amplio e integrador: "El feminismo aglutina todas las desigualdades y no va a terminar".
A ese mensaje se sumó la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que en una entrevista alertó de una "ola reaccionaria muy potente" contra el feminismo en redes sociales, que considera "perfectamente estructurada, financiada y estratégicamente diseñada". Con distintas voces, pero un mismo hilo, la marcha volvió a situar el feminismo como una defensa compartida frente a la desigualdad, la violencia y los discursos de retroceso.
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