Oposiciones a Educación
Carlos Cerviño, nominado a Mejor Docente de España, suspende la oposición por solo 0,088: "Ningún 4,9 me va a decir que no soy un buen profesor"
Carlos Cerviño, nominado a Mejor Profesor 2024 por sus alumnos, suspendió la segunda fase de la oposición por solo 0,08 puntos: "El formato actual no es eficaz, lo que preparas en la oposición luego no puedes aplicarlo en clase porque estamos sobrepasado"

Carlos Cerviño, profesor / Marta G. Brea
Elena Villanueva
Un «brindis al sol». Así define el profesor Carlos Cerviño, especializado en Geografía e Historia, el formato actual del proceso selectivo de acceso al cuerpo de profesores, un sistema de oposición «más propio del siglo XIX que no vale en la actualidad».
«Es que memorizar ya ni a los estudiantes se les pide hoy en día; saber más o menos normativas no te define como profesor», señala Cerviño, cuya opinión razona más tajantemente: «La realidad docente es otra que la que te aprendes en las oposiciones; en las clases no hay un alumno TEA, hay 5; no hay un alumno con TDAH, hay 3... estamos sobrepasados, y lo que preparas o te aprender luego no puedes aplicarlo en clase».
Esta confesión llega entre clase y clase. Actualmente cubriendo una vacante en el IES Valadares de Vigo, Cerviño concurrió a las oposiciones de 2024 notablemente preparado, y no solo a nivel teórico; también llegaba con el aval moral de haber sido nominado por sus alumnos a los premios Mejor Docente de España, quizás los galardones del ámbito educativo más importantes.
Este buen hacer en el aula no lo fue tanto para el tribunal que lo valoró en la segunda fase de la prueba, quien calificó su aptitud pedagógica, a través de la exposición de la programación didáctica, con un 4,92, quedando a tan solo 8 centésimas y lograr una plaza pública.
Una prueba más «igualitaria»
«Me sentí indignado, frustrado, tanto por la nota en sí como por considerar que no ha sido justo. Me creo perfectamente que el resto de aspirantes demostrasen una buena capacidad docente o incluso mejor que yo, es muy posible, pero que la mía no llegase a un 5... Según la rúbrica que había fijada debería tener mucha más nota», verbaliza Cerviño, quien demanda una prueba más «igualitaria».

Carlos Cerviño, en el IES Valadares donde da clase / Marta G. Brea
«Veo que tanto en la especialidad de Xeografía e Historia como en Lingua Galega solo aprueban en el segundo examen (segunda fase de la oposición) el número justo de plazas que se ofertan. Y esto es evidente que es a propósito. En mi caso éramos cinco aspirantes para cuatro plazas, y uno suspendió», lamenta el docente.
Otra de las impugnaciones que planteó en su demanda ante el proceso selectivo de educación que lo dejó fuera de una plaza fue la ausencia de grabación de la lectura y exposición del temario. «No viene recogida en las bases de la convocatoria, vale, pero lo que se consigue con esto es dejarte sin capacidad de contraste. Yo sé que hay cosas que dije que no se recogieron o no se reseñaron», puntualiza Cerviño.
Proceso de estabilización
Con respecto a la nota, a la calificación, reconoce que juega un papel importante en los procesos de estabilización del profesorado por medio de un concurso de méritos. «Con al menos un 5 podría haber sumado puntos que de cara a este proceso serían puntos extra. Esto pesa mucho, sobre todo cuando te esfuerzas y no hay recompensa», añade el docente.
Lo cierto es que nada más pronunciar estas últimas palabras, Cerviño casi reculó. «Realmente el mejor reconocimiento sí lo tengo, que es el de mis alumnos. Y no solo por la nominación, sino porque los escuchas hablar al terminar la clase o el curso y ves que les has marcado, que les gusta lo que les explicas o cómo se lo explicas. Todo este buen hacer muchas veces te lo tira la burocracia pero ninguna nota, ningún 4,9 me va a decir que no soy un buen profesor», afirma Carlos Cerviño.
«Sobrepasados»
El docente cuenta que los profesionales de la educación tienen «una labor muy importante» y muchas veces, la administración «se aprovecha». «Estamos totalmente sobrepasados, con muchos alumnos con necesidades especiales que no somos capaces de atender, y con excesiva burocracia. Al final se nos quitan las ganas de ser profesores, terminas quemado», cuenta el profesor del IES Valadares.
Con todo, admite Cerviño que la estima que le han demostrado siempre su alumnado está por encima de todo. No sabe, o no es capaz de expresar, qué tiene él como docente que lo diferencia del resto o qué tienen sus clases de especial, pero sí da con lo que para él es la clave. «Tengo claro que en la Xeografía e Historia todo está entrelazado. Mi intención es que al menos los alumnos entiendan que lo que pasa en un país, en una región, afecta al resto. El cómo y el porqué. Que sean capaces de entenderlo y entiendan sus consecuencias. Yo no mando estudiar fechas o listas, sino que sepan relacionar el pasado con el presente», concluye el docente pontevedrés.
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