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Los expertos en aire acondicionado coinciden: “El chorro directo a la cama es uno de los grandes errores del verano”

Dormir con aire acondicionado no tiene por qué ser malo, pero orientar el flujo frío directamente hacia el cuerpo puede provocar molestias, sequedad y un descanso de peor calidad

Expertos en aire acondicionado coinciden: “El chorro directo a la cama es uno de los grandes errores del verano”.

Expertos en aire acondicionado coinciden: “El chorro directo a la cama es uno de los grandes errores del verano”. / Freepik

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Zaragoza

En las noches de calor, tener aire acondicionado en la habitación puede marcar la diferencia entre dormir o pasarse horas dando vueltas en la cama. Pero hay una costumbre muy extendida que los expertos desaconsejan: colocar el aparato de forma que el chorro de aire frío caiga directamente sobre la cama.

El problema no es dormir con aire acondicionado, sino usarlo mal. Y uno de los errores más repetidos en verano es convertir el dormitorio en una corriente constante de aire frío dirigida hacia el cuerpo durante toda la noche.

El aire acondicionado no es el enemigo

Los especialistas en climatización insisten en que el aire acondicionado puede utilizarse por la noche sin problema si se configura correctamente. La clave está en evitar temperaturas demasiado bajas, mantener limpios los filtros y no dormir expuesto al flujo directo.

La temperatura recomendada suele situarse entre los 24 y los 26 grados. Ese rango permite refrescar la habitación sin crear un contraste brusco con el exterior ni obligar al cuerpo a soportar frío durante varias horas seguidas.

El error aparece cuando se baja demasiado el termostato y, además, se orientan las lamas hacia la cama. En ese caso, el equipo deja de refrescar la estancia de forma uniforme y empieza a proyectar aire frío sobre una zona concreta del cuerpo.

Por qué el chorro directo puede sentar mal

Dormir varias horas bajo una corriente de aire frío puede favorecer molestias musculares, sequedad de garganta, irritación nasal o sensación de rigidez al despertar. También puede empeorar la sequedad ambiental, algo especialmente incómodo para quienes tienen tendencia a ojos secos, alergias o molestias respiratorias.

La explicación es sencilla: durante el sueño, el cuerpo permanece quieto durante mucho tiempo. Si el flujo frío incide siempre sobre la misma zona —cuello, espalda, pecho o cara—, la sensación térmica baja más de lo necesario y pueden aparecer molestias al levantarse.

Dormitorio principal de la vivienda a la venta en San José

Se recomienda colocar el aparato en una trayectoria distinta a la de la cama. / EL PERIÓDICO

Por eso, los expertos no recomiendan apuntar el aire hacia la almohada, la cabecera o el centro de la cama. Lo ideal es que el aparato enfríe la habitación, no a la persona.

Cómo orientar bien las lamas

Estas son algunas de las posibles soluciones:

  • La solución no siempre pasa por cambiar el aparato de sitio. En muchos casos basta con orientar mejor las lamas. En lugar de dirigir el aire hacia la cama, conviene enviarlo hacia arriba, hacia el techo o hacia una pared, para que se reparta por la habitación de forma más suave.
  • También ayuda reducir la velocidad del ventilador durante la noche. Una corriente intensa puede resultar agradable al principio, sobre todo al entrar en una habitación caliente, pero no es lo más recomendable para dormir durante horas.
  • El modo nocturno o modo sleep puede ser útil precisamente por eso: suaviza el funcionamiento del equipo, evita cambios bruscos y reduce la intensidad del aire mientras dormimos.

Filtros limpios y temperatura razonable

El otro punto que repiten los expertos es el mantenimiento. Un aire acondicionado con los filtros sucios no solo funciona peor, también puede mover polvo, partículas y olores por la habitación. Antes de usarlo a diario en verano, conviene limpiar o revisar los filtros y comprobar que el aparato enfría correctamente.

A eso se suma una regla básica: no hace falta dormir a 18 o 20 grados para descansar mejor. De hecho, una temperatura demasiado baja puede provocar despertares, frío durante la madrugada y más gasto eléctrico. Lo más eficaz es mantener una temperatura estable y moderada.

Una persona enciende la máquina del aire acondicionado

Orientar bien las lamas evita que el aire incida de manera directa. / PIXABAY

El truco más sencillo para dormir mejor

La próxima vez que enciendas el aire antes de acostarte, no mires solo el número del mando. Mira también hacia dónde va el aire. Si el chorro apunta a la cama, estás cometiendo uno de los errores más habituales del verano.

El objetivo no es que el aire te dé directamente, sino que la habitación esté fresca. Con una temperatura razonable, las lamas bien orientadas, filtros limpios y un modo nocturno adecuado, el aire acondicionado puede ayudarte a dormir mejor sin despertarte con la garganta seca, el cuello cargado o la sensación de haber pasado la noche en una nevera.

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