Registros de temperatura
España registra otro miércoles infernal con 44,4 grados en Valencia y 42,4 en Cataluña mientras se prepara para la llegada de otra ola de calor extremo
El 40% de las estaciones meteorológicas españolas han registrado temperaturas por encima de los 35 grados y casi un centenar han superado el umbral de los 40 grados
En Cataluña, donde se vive la tercera ola de calor del verano, dos de cada tres localidades han superado el umbral de calor extremo durante esta jornada

Sara Fernández García / PI STUDIO
Valentina Raffio
Infernal. Persistente. Y para pesar de muchos, interminable. El calor de este verano en España está adquiriendo tintes cada vez más extremos. Según constatan los registros, este año el primer estallido de las temperaturas se produjo en pleno mes de mayo, antes del inicio de la época estival. Entre junio y julio se registraron dos grandes oleadas de calor que se extendieron en todo el territorio y que la semana pasada, sin ir más lejos, obligaron a activar avisos de nivel rojo en Cataluña ante temperaturas extremas. Una semana más tarde, mientras el Mediterráneo vive su tercera ola de calor de la estación, el calor ha vuelto a escalar hasta dejar máximas de hasta 44,4 grados en Valencia y de 42,4 en Cataluña. Y todo ello, en un día en que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha advertido de una nueva subida de los termómetros a partir del fin de semana que, quizás, podría derivar en otra ola de calor. Una más.
Este miércoles, ante las previsiones de una jornada infernal, se habían activado avisos por calor en gran parte del este peninsular así como en el archipiélago balear. En Zaragoza y Valencia, los avisos se habían elevado a nivel rojo. En Cataluña, Meteocat también había puesto en aviso por calor a todas las comarcas y, además, había encendido avisos de nivel rojo en el Vallès Oriental, Vallès Occidental y Baix Llobregat ante la previsión de que el calor alcanzara niveles extremos. Y así ha sido. Según constatan los registros, este miércoles el 40% de las estaciones meteorológicas españolas han registrado temperaturas por encima de los 35 grados y hasta un centenar han superado el umbral de los 40. El valor más alto se ha observado en el municipio de Ontinyent, en València, donde el mercurio ha escalado hasta los 44,4 grados.
Una veintena de municipios catalanes han vivido una jornada a más de 40 grados, con máximas de hasta 42,4 en provincia de Girona
En Cataluña se estima que dos de cada tres municipios han vivido este miércoles una jornada por encima de la línea del calor extremo de los 35 grados. Como es el caso de Barcelona, donde se han registrado máximas de hasta 36,4 grados en el Observatori Fabra y en Zona Universitària y de 35,4 en el Raval. . Y hasta una veintena han superado el umbral de los 40 grados. Entre los valores más extremos del día destacan los 42,4 grados observados en la localidad de Anglès, en provincia de Girona. En el Vallès y el Baix Llobregat, donde había activados varios avisos rojos por altas temperaturas, se han registrado valores tan elevados como 41,8 grados en Vacarisses, casi 40 en Caldes de Montbui y 40,4 en Vallirana. Y según apuntan los pronósticos, lejos de dar un respiro, el calor seguirá en valores extremos también de cara a la noche entre el miércoles y el jueves. Tanto es así de cara a la próxima madrugada que se ha tenido que activar un aviso generalizado en toda Cataluña por altas temperaturas nocturnas.
Catalunya mantiene activos avisos por calor nocturno ante una madrugada que se prevé como extremadamente cálida en todo el territorio
Otra subida de los termómetros
Hace unos días, los modelos apuntaban a que, tras el paso de este enésimo miércoles de calor infernal, los termómetros empezarían a aflojar. Pero según indican los especialistas, la situación ha cambiado. Y los escenarios no son nada halagüeños. Ahora, según afirman los meteorólogos, parece que el patrón de bloqueo que actualmente está dando lugar a temperaturas muy elevadas en la mitad oriental peninsular, lejos de disiparse, a partir del próximo fin de semana volverá a reforzarse con la extensión de la dorsal sobre la Península Ibérica y el establecimiento de una dana al oeste del país. Esta configuración atmosférica, explican los expertos, permitirá la entrada de una masa de aire cálido, seco y con polvo en suspensión sobre buena parte de la Península y Baleares que podría convertirse en otra gran ola de calor que se podría alargar durante buena parte de la semana entrante hasta, como mínimo, el jueves o el viernes.
Los modelos apuntan a una subida de los termómetros que empezará el domingo y se alargará hasta como mínimo el jueves o viernes de la semana que viene
Las predicciones se muestran inciertas sobre la intensidad y duración de este episodio ya que, tal y como matizan los especialistas, hay muchos elementos que intervienen en esta configuración atmosférica y que, por lo tanto, determinarán cuánto dura esta nueva oleada de altas temperaturas. Pero si algo está claro es que las previsiones estacionales sobre este verano estaban en lo cierto ya que, tal y como predijeron, estamos viviendo una estación mucho más cálida de lo habitual y con un mayor riesgo de olas de calor extremas y récords de temperatura. Y esto tampoco es casualidad. Según indican varios estudios, estas primeras olas de calor del verano han sido claramente alimentadas por el cambio climático. Hay trabajos que señalan incluso que, de no ser por el calentamiento global, muchos de estos episodios no habrían sido tan intensos y, seguramente, no habrían dejado cifras de estrés térmico tan extremas ni en España ni en el conjunto de Europa.
Varios estudios indican que el cambio climático ha sido un factor clave en la intensidad de las olas de calor de este verano
En lo que llevamos de verano se estima que el calor extremo ha provocado al menos 2.241 muertes prematuras en el conjunto de España. Incluidos episodios tan trágicos como la muerte de un temporero en Lleida que falleció tras una jornada trabajando a más de 40 grados. A esto hay que sumarle todos los casos de enfermedades agravadas por las altas temperaturas. Las noches insomnio por no poder conciliar el sueño por el calor. El malestar, la irritabilidad y la sensación de asfixia que desde hace ya dos meses acompaña cada día a millones de personas. O todas las pérdidas económicas derivadas de la situación. Ya sea por todas las personas que han tenido que parar o modificar su actividad debido al calor. O por los cultivos que no saldrán adelante o se echarán a perder por las altas temperaturas. La ciencia llevaba años advirtiendo de que estos, y muchos más, son los efectos del cambio climático. Y que si no hacemos nada para frenar este fenómeno, estos extremos irán todavía a más. Sobre todo si no tomamos consciencia de ello y desplegamos medidas para mitigar su impacto.
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Fuente: El Periódico
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