Juan José Jiménez, mecánico, desmonta el mito de recargar el aire acondicionado del coche: "Si pierde gas, hay una avería"
El especialista explica que el refrigerante no debería agotarse con el uso y detalla qué operaciones de mantenimiento pueden mejorar el rendimiento del sistema

Juan José Jiménez, mecánico, desmonta el mito de recargar el aire acondicionado del coche: "Si pierde gas, hay una avería". / EL PERIÓDICO
El aire acondicionado se convierte en uno de los elementos más utilizados del coche durante los meses de verano. Cuando deja de enfriar como antes o desprende un olor desagradable al ponerse en marcha, muchos conductores creen que ha llegado el momento de recargar el gas. Sin embargo, esta operación no debería considerarse un mantenimiento periódico.
Así lo advierte el mecánico Juanjo Jiménez, conocido en redes sociales como @jcautomotivetop, quien recuerda que el circuito de climatización está diseñado para permanecer cerrado. Por ese motivo, el refrigerante no tendría que desaparecer con el paso del tiempo como sucede con otros líquidos del vehículo. "Nunca hay que recargar teóricamente el aire acondicionado de tu coche y, si lo tienes que hacer, es que hay un problema", sostiene el especialista.
La pérdida de capacidad para enfriar puede ser una señal de que existe una fuga o una avería en alguno de los componentes. En ese caso, limitarse a introducir más refrigerante puede conseguir que el sistema vuelva a funcionar durante un tiempo, pero no elimina el origen del fallo.
El gas del aire acondicionado no se consume
A diferencia del combustible o del aceite del motor, el gas refrigerante no debería gastarse por el funcionamiento normal del climatizador. Circula dentro de un sistema cerrado que, en condiciones adecuadas, conserva la carga instalada de fábrica.
Si la cantidad de gas disminuye, lo recomendable es comprobar la estanqueidad del circuito y localizar el punto por el que se está escapando. Puede tratarse de una junta deteriorada, un conducto dañado o un problema en alguno de los componentes del sistema.

Un mecánico supervisa los bajos de un coche en un taller. / ANDREEA VORNICU
Recargar sin reparar previamente la fuga sería, según explica el mecánico, una solución provisional. El equipo podría recuperar momentáneamente su capacidad para enfriar, pero volvería a perder eficacia cuando el gas escapase de nuevo.
Jiménez también recomienda no esperar a que lleguen los días de más calor para acudir al taller. "Si no va, date prisa y ve a tu taller más cercano. No te esperes hasta el último momento, que los talleres con este tema estamos a tope", avisa.
Qué mantenimiento se puede realizar
Que el gas no necesite una recarga periódica no significa que el sistema de aire acondicionado no requiera atención. El especialista señala que existen varias operaciones que pueden ayudar a conservar su funcionamiento y prevenir problemas.
Una de ellas consiste en extraer temporalmente el refrigerante y realizar el vacío del circuito. Este procedimiento reduce la presión interior y facilita la eliminación de la humedad acumulada.
Jiménez explica que el vacío permite que "se evapore la humedad que hay en el interior", algo especialmente importante porque el agua no resulta beneficiosa para los circuitos frigoríficos.
Además, también se puede vaciar el aceite al compresor para sustituirlo por uno nuevo y mejorar la lubricación de la pieza. Finalmente, recuerda la importancia de cambiar el filtro del habitáculo con regularidad, ya que si está sucio, reduce el caudal de aire y genera malos olores.
Por qué aparece olor a humedad
El mal olor que sale por las rejillas no siempre está relacionado con la falta de gas. En muchos casos, su origen se encuentra en el evaporador, una pieza similar a un pequeño radiador situada en el interior del sistema de ventilación.
Si esta zona permanece mojada después de apagar el vehículo, puede convertirse en un entorno favorable para la proliferación de bacterias, hongos y moho. De ahí procede el característico olor a humedad que algunos conductores perciben durante los primeros minutos de funcionamiento.

Un conductor enciende el aire acondicionado. / EL PERIÓDICO
El hábito que puede reducir el mal olor
Para evitar que esto ocurra, Juanjo Jiménez revela un sencillo truco, que consiste en apagar el aire acondicionado unos minutos antes de finalizar el trayecto, manteniendo encendido el ventilador.
Al desconectar el compresor, el sistema deja de producir aire frío, pero la ventilación continúa moviendo aire por los conductos. Esto puede ayudar a secar parcialmente el evaporador antes de estacionar el coche.
Según el profesional, no es necesario apagar todo el sistema de climatización. Basta con desactivar la función de refrigeración y dejar que el ventilador siga funcionando durante los últimos minutos del recorrido.
Este hábito puede ayudar a prevenir el olor, aunque no eliminará una acumulación importante de suciedad o microorganismos. Si el problema persiste, puede ser necesario limpiar y desinfectar el evaporador y los conductos en un taller.
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