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El pasado día 12

La boda de dos científicos en Burgos durante el eclipse que ninguno de los 160 invitados olvidará: "Me tiré todo el día llorando"

Eva Herrero y Miguel Arribas se dieron el sí quiero en una ceremonia celebrada durante el eclipse solar del pasado miércoles

Eva Herrero y Miguel Arribas, durante su boda en Burgos coincidiendo con el eclipse solar del pasado día 12.

Eva Herrero y Miguel Arribas, durante su boda en Burgos coincidiendo con el eclipse solar del pasado día 12. / ARTURO SANZ FOTOGRAFÍA

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Madrid

Mientras el resto de españoles recordaremos el 12 de agosto por ese espectacular anillo solar que nos dejó el eclipse total, Eva Herrero y Miguel Arribas, científicos, lo recordaran por otros dos anillos más, los que se intercambiaron instantes antes, mientras se casaban. Si el eclipse fue algo histórico, único, su boda, planeada ad hoc para coincidir con el fenómeno del siglo, lo fue aún más. "Muchos invitados nos dijeron que no lo iban a olvidar nunca", revelan ambos por teléfono mientras se dirigen a Cantabria en coche a descansar para más adelante hacer el viaje de novios a Perú, donde harán un recorrido por el Amazonas.

Fue la boda durante el eclipse como el cierre perfecto a una historia de amor que nació en Madrid años antes mientras desarrollaban sus tesis doctorales. Ella astrofísica, él microbiólogo. Al principio lo de casarse surgió como una broma. Miguel, que incluso antes de conocer a Eva ya tenía en mente casarse durante el eclipse de este año, decía que estaría muy bien que al preguntar si alguien tenía algo que objetar hubiera ese esperado fundido a negro, como para dar suspense. La idea, ya en serio, fue cobrando forma y desde hace un año llevan planeando todo al milímetro para que coincidieran los tiempos a la perfección.

"Yo soy de Aranda de Duero (Burgos) y me hizo mucha ilusión saber que estaba dentro de la franja de totalidad, así que lo hicimos allí, en unos viñedos en lo que sabíamos que se podría ver bien", revela Eva, que estudia exoplanetas, sobre la ceremonia, a la que acudieron más de 160 personas, algunas de ellas científicos como ellos. "Hubo quien se trajo su telescopio, cámaras con filtros y espectrógrafos[aparato que sirve para separar y medir los componentes de la radiación electromagnética como la luz]", añade Miguel.

Eva Herrero y Miguel Arribas, en su boda durante el eclipse del pasado 12 de agosto, en Burgos.

Eva Herrero y Miguel Arribas, en su boda durante el eclipse del pasado 12 de agosto, en Burgos. / ARTURO SANZ FOTOGRAFÍA

"Como daban temperaturas bastante altas para ese día, decidimos hacer una ceremonia cortita, de 20 minutos cuando comenzaba el eclipse parcial", recuerdan sobre ese momento, cuando el músico Víctor Santal, conocido en Madrid como el arpista del Palacio Real -"yo siempre quise que tocara un arpa en mi boda", dice Eva-, comenzó a deleitar a los presentes con composiciones elegidas para ese momento tan astronómicamente extraordinario. Cuando acabó la ceremonia quedaban pocos minutos para el eclipse total, que allí duró un minuto y 40 segundos y para el que Santal interpretó un tema propio compuesto para ese instante que envolvió de magia el ambiente.

Emoción y gritos

"Fue un momento musical precioso, nos había pedido permiso para componer una canción inédita", recuerdan ambos sobre unos minutos que no olvidarán. "Al acabar el eclipse la gente gritaba, emocionada, con la música de fondo, un tío mío gritó el clásico 'vivan los novios'... fue muy especial", rememora Eva sobre como todos se quedaron absortos con esos colores anaranjados sobre las viñas de las Bodegas Martín Berdugo. "Me tiré todo el día llorando. Fue muy especial para todos los que estuvimos allí", reconoce. "Fue el momento más bonito de mi vida", añade él.

Dentro del kit de regalo para invitados, además de cajas de café y té de la tienda de un familia de Eva (Café Té Arte, en Madrid), dieron a sus allegados una gafas del eclipse personalizadas, para que “recuerden siempre ese día”. Al acabar la ceremonia y la cena, completamente vegana a petición de Eva (a cargo de Aymat catering) y que gustó muchísimo hubo un fiestón, claro, con las perseidas de escenario. Por si hubiera sido poco espectáculo. “Por mucho dinero que le metas a un boda, el eclipse es inigualable”, tercia Miguel.

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Fuente: El Periódico

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