Un vecino de Tauste llegó a enfrentarse a una condena de 10 años de prisión, después de que fuera denunciado por abusar sexualmente de su sobrina desde los 10 años hasta los 12. Él siempre lo negó y ahora la Audiencia de Zaragoza acaba de darle la razón con una sentencia absolutoria.

Los magistrados de la Sección Tercera del tribunal provincial aseguran en su sentencia que no existe ni una sola prueba periférica que corrobore el relato de la menor, quien describió que los hechos se produjeron cuando iba a pernoctar a casa de su tía y que el sospechoso, defendido por la abogada Susana Izcara, aprovechaba los momentos de soledad para realizarle tocamientos, si bien poco a poco fue a más, según relató, hasta el punto que le obligaba a mantener relaciones sexuales completas. La denuncia en la Guardia Civil se puso en el 2020, si bien los supuestos episodios se produjeron entre los años 2015 a 2018. Ella dijo que lo mantuvo en silencio por no darle un disgusto a su madre durante su embarazo.

Destacan que la pericial psicológica llevada a cabo por especialistas del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) "no arrojó luz al caso", puesto que "estos solo analizaron el estado mental del menor, pero no realizaron una pericial en lo relacionado a la veracidad y credibilidad de sus manifestaciones". "Aunque le detectan estrés postraumático, las forenses manifestaron que puede deberse tanto a los hechos denunciados como a cualquier otra causa", señala el tribunal sentenciador.

En este sentido, los magistrados van más allá y consideran que "bien puede deberse al ambiente de crispación existente en el entorno familiar por la manifiesta animadversión que hay entre varios miembros".

La Audiencia de Zaragoza valora especialmente el informe forense del IMLA que concluyó que no vio lesión alguna en los genitales. "Dicho informe hace dudar de la credibilidad de la menor pues, habiendo percibido en el juicio la corpulencia física del acusado, resulta difícil creer que, de ser cierto lo relatado a preguntas de la defensa sobre si pudo haber llegado a sufrir un centenar de penetraciones entre los años 2015 y 2018, no se hubieran producido grandes lesiones que hubiesen precisado de una asistencia médica inmediata que hubieran dejado huella en el tiempo", concluyen. Por todo ello, la sentencia es absolutoria, aunque puede ser recurrida.