Miguel Lafuente y Pilar Aranda fueron los vecinos del número 46 de la calle Reino de Zaragoza en el que está noche un hijo ha matado a su padre a puñaladas y que ayudaron a la madre, Pilar, cuando esta subió a pedirles ayuda. "Oímos, que lo va a matar, que lo va a matar y abrimos la puerta. Ella estaba muy nerviosa y llena de sangre", señala Miguel, quién lamenta que "ella no sabía que podía haber acabado igual".

"Esta Héctor dentro, va a matar a mi marido". Estas son las palabras que Fina no para de oír en su mente, mientras destaca que "estas cosas siempre las ves en la prensa, pero no te imaginas que te puede pasar tan cerca".

Estos dos zaragozanos y su vecina del piso contiguo, Coral, llamaron a la Policía Nacional y sacaron una silla y unas toallas con las que taponaron las heridas sangrantes. "La sangre es muy escandalosa, tenía en el cuello, en las manos...", destaca.

Este hombre decidió bajar a la octava planta para ver qué pasaba, pero la puerta estaba totalmente cerrada. La abrió la Policía.

Según destacan los vecinos, Pilar estaba dormida mientras su esposo Javier, de 71 años, un antiguo empleado de Telefónica, estaba viendo los penaltis del Suiza-Francia cuando se desencadenó el asesinato. "Ella solo repetía que le decían de ir al médico, pero él no quería", señala Manuel.

La consternación hoy invade todo el edificio levantado hace 39 años en unos suelos conocidos como los de La Química, en el zaragozano barrio de La Almozara junto a La Aljafería.