Llegan las vacaciones, llega el calor y cuando estás en el chiringuito de la playa recuerdas no haber cerrado la puerta de casa con llave. O muchas veces eres consciente antes de salir del garaje. «Para lo que hay dentro» es uno de los comentarios que más ha escuchado Roberto García durante los muchos años que lleva trabajando como cerrajero desde su tienda en la calle María Lostal. Con toda una vida en la profesión, recita casi de carrerilla una serie de mandamientos para prevenir los robos, especialmente en este periodo estival de vacaciones: «Primero, bombillo de llave incopiable; segundo, escudo bueno; tercero, cerrar siempre la puerta con llave». Además, «no dejar correspondencia en el buzón», «no pregonar que te vas de vacaciones» y «diseminar los objetos de valor por toda la casa, y no solo en la habitación de matrimonio» son algunos de los consejos de García que, en sus muchos años en el oficio, ha visto de todo: «Sé de gente que se ha cambiado de domicilio por la impotencia que da saber que han entrado a robar en tu piso».

Las técnicas del bumping, por impresión y la magic key son algunas de las más utilizadas por los kamikazes, que han encontrado en el mundo de Internet un vasto terreno de aprendizaje. Es, precisamente, algo que Roberto critica con dureza, por el innegable y enorme peligro que conlleva. Además, tampoco comprende la inacción ante utensilios que facilitan este tipo de delitos: «Si te pillan con una ganzúa en Rusia, te mandan a la cárcel». De sus inicios como cerrajero, recuerda que dio sus primeros pasos «cuando aún no se enseñaba nada» y puntualiza: «El tema de la cerrajería ha sido una cuestión que se ha transmitido de padres a hijos. Ha evolucionado hasta tener la gran academia por excelencia: Internet».

Del mismo modo, Roberto resalta la importancia de invertir en medidas preventivas: «La seguridad no tiene precio. No puede ser que haya gente que se pueda permitir pagar mil euros por un móvil y no quiera invertir en seguridad». A esto último, añade: «Es importante que la gente se dé cuenta que cuando compra puertas o elementos de seguridad, compra también tiempo». Ese tiempo que, según explica, será mayor o menor cuando el ladrón intente forzar la puerta. Y un último consejo, «se debe acudir siempre a cerrajeros profesionales y negarse a firmar facturas si se considera que el precio es abusivo».

42 años entre cerrajas, puertas y bombines dan para mucho. Jaime Justo, además de cerrajero, también es el presidente de la Asociación de Profesionales de Cerrajería. «Tengo una edad para jubilarme», comenta entre risas, pero su ímpetu por continuar trabajando le permite mantener la ilusión del primer día. La entidad tiene pendiente una reunión con el Ministerio de Interior para trasladar sus principales preocupaciones: «Uno de los temas en que estamos trabajando son la sanciones a la gente no autorizada que compra sistemas de apertura». El presidente también subraya la necesidad de regular «el tema de Internet» y evitar que se sucedan «los abusos» por parte de cerrajeros no profesionales.

Lo último del mercado

Justo lamenta la falta de preocupación por cambiar las cerraduras viejas: «Estamos luchando por eso. Más del 80% de todas las cerraduras han quedado obsoletas». Y es que no se trata de ponérselo fácil a los cacos. Para ello, Jaime explica la reciente llegada al mercado de una alarma que «en cuanto se toca la puerta, comienza a sonar. Se anticipa al robo. Se trata de que cuando llegue la policía, no estén celebrando en otro lado con champán». A diferencia de las alarmas convencionales de seguridad, «no hay cuota, sino que pagas por el aparato y su montaje y te olvidas». Jaime repasa los consejos para evitar sustos después de disfrutar unos días en la playa o en la montaña: «Hay que evitar hacer publicidad de que te vas de vacaciones; vigilar posibles marcas en las puertas y también en la cerradura del buzón». Y, sobre todo, incide en «invertir en seguridad», lo que se traduce en «un buen sistema, con un buen escudo y un cilindro potente».

La proliferación de los robos se ha convertido en un constante durante las vacaciones de verano. Y lo seguirá siendo. Pero «invertir en seguridad» es la mejor alarma contra los ladrones.