Una joven de 15 años dijo basta ante el continuo acoso que estaba sufriendo por parte de un desconocido con el que estaba coincidiendo regularmente por las calles de Zaragoza. Le llegó a proponer mantener relaciones sexuales, pero ella se opuso y recibió a cambio insultos y la amenaza de que «esto le iba a costar caro». Ante ello, llamó a la sala del 091 y la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía de Aragón acabó arrestando al sospechoso, identificado como A. K., de 29 años y de origen argelino.

La detención se produjo el pasado lunes sobre las 23.15 horas, después de que la menor señalara que tenía miedo porque estaba siendo perseguida por un hombre a la altura de la plaza Salamero, en pleno centro de la capital aragonesa. Le describió como un hombre que iba con unas bermudas y camiseta negra. Un testigo corroboró los insultos ante los agentes que actuaron, quienes le propusieron a la chica que interpusiera una denuncia contra este hombre a lo que ella accedió.

Ya en la comisaría, según pudo saber EL PERIÓDICO, afirmó que durante los días 12, 13 y 14 de julio y el 9, 10, 11, 12 y 13 de agosto, cuando se encontraba andando cerca de la parada del tranvía de César Augusto, este hombre le gritó desde un bar expresiones como: «Qué guapa», «Qué culo tienes» o «Te follaba», así como otros comentario que ya la joven ya no recordaba.

Ella trató de ignorarle hasta que un día, según afirmó, la siguió hasta el Starbucks situado en el Coso sin que ella se diera cuenta, si bien cuando fue a girarse hacia atrás se percató de su presencia y comenzó a pedirle su teléfono móvil. Ella le dijo que no y le dijo que se fuera o llamaba a la Policía Nacional. Una advertencia que llevó a efecto el pasado lunes cuando se vio violentada al ver que junto a las amenazas que había vertido en su contra se unían gestos como que le levantó la mano o apretaba los puños mientras gritaba. Un hecho que generó la alarma en algunos viandantes y en especial de los que estaban sentados en la terraza de unos bares que llegaron a gritar al ahora detenido. «Estoy atemorizada si me lo vuelvo a encontrar porque cada vez está más agresivo», señaló a los agentes que la asistieron en plena calle.

El sospechoso, defendido por el abogado Pedro Jiménez, aprovechaba que la menor caminaba sola por la calle para llevar a cabo los hechos denunciados por la víctima. El Cuerpo Nacional de Policía le ofreció acompañarla a su vivienda familiar, pero esta afirmó que estaba en estos momentos con unos amigos y que sus padres eran conocedores de ello. De hecho, tenía permiso.