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Karolina, la hija de la mujer asesinada en Zaragoza: "Mi madre no tuvo una vida fácil"

Esta joven de 25 años atiende desde Estados Unidos la llamada de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN para recordar a Eugenia, una mujer "muy alegre" y "muy trabajadora" que emigró a España en busca de una mejor vida

A la izquierda, la difunta Eugenia Mercedes, junto a su hija Karolina en una foto que se tomaron juntas en 2019.

A la izquierda, la difunta Eugenia Mercedes, junto a su hija Karolina en una foto que se tomaron juntas en 2019. / SERVICIO ESPECIAL

Zaragoza

Karolina le envió un audio y una foto de su bebé a su madre cuando el reloj marcaba las 16.24 horas en Indianápolis y las 22.24 horas en Zaragoza. Eugenia Mercedes, desde la calle Privilegio de la Unión, le respondió: "Ah, bueno, corazón". Pero madre e hija no sabían que esa iba a ser la última conversación de sus vidas. A la mañana siguiente, la del cuatro de noviembre, Abel asesinó a Eugenia. Así que Karolina no puede quitarse de la cabeza esa maldita llamada en la que su tío, "llorando" al al teléfono, le comunicaba lo que había pasado al otro lado del Charco, en ese próspero país al que hacía 20 años había emigrado Eugenia en busca de trabajo y de una mejor vida que ahora le había arrebatado quien era su pareja.

"Esa llamada no me la voy a borrar de la mente", cuenta esta joven de 25 años en conversación telefónica con este diario cuando apenas han transcurrido 48 horas del crimen. "Mi mamá nunca había tenido ninguna relación hasta que conoció a este señor. Sí que comenzó a decirne que era muy celoso y que le esperaba fuera hasta que salía del trabajo, pero nunca me dijo que le tenía miedo. En una oportunidad descubrí que estuvo viviendo una semana en un hotel, se lo saqué porque en videollamada vi que no era su apartamento. Pero él insistió en que le perdonara (...) Ningún castigo que se le dé es justo. Yo solo quiero que se haga Justicia y que este hombre no salga de la cárcel", se sincera esta veinteañera sobre un episodio que tuvo lugar hace "dos meses más o menos"

"No tuvo una vida fácil"

Pero Karolina no se detiene a hablar de Abel. Prefiere hacerlo de su madre, de esa mujer inquieta que en su vida ya había probado suerte en Costa Rica y en Guatemala antes de arribar a España. En La Vieja, en el departamento de Chinandega, dejó a Karolina cuando tenía siete años. Pero volvió a por ella cuando cumplió los 15 años y "justo el día después de la fiesta de cumpleaños" cargaron con las maletas hacia España según recuerda esta joven. En Zaragoza vivieron en Las Delicias y en San José. Eugenia trabajó en limpieza, en los Cines Aragonia, en residencias de mayores... Y Karolina se formó en Escolapias de Santa Engracia y obtuvo el título de Técnico en Auxiliar de Enfermería.

En sus ratos libres les gustaba salir al parque "a caminar" o tomar un café en los bares. También les gustaba ver películas en casa. Siempre "juntas", eso sí, hasta que Karolina decidió emprender una nueva vida en 2022. Con una amiga marchó a vivir a Estados Unidos y desde entonces, desde ese 21 de enero de 2022, ya no ha regresado a España. A su hijo, de un año y ocho meses, lo conocía por las videollamadas que realizaban casi a diario.

Una mujer trabajadora

Este mismo lunes, de hecho, Karolina había hablado largo y tendido con su madre. Por eso sabía que, aprovechando su día de "fiesta" en un conocido bar de la ciudad, había salido a andar hasta Puerto Venecia. Era la vitalidad que movía a Eugenia, una mujer "muy alegre" como le gusta recordar a su hija. "Ha sido muy trabajadora desde pequeña y muy independiente. Siempre le ha gustado ayudar a los demás", se enorgullece.

En Estados Unidos ha dejado huérfana a su hija Karolina. Y en El Viejo, en el departamento de Chinandega, han quedado conmocionados sus padres, Miriam Mercedes y Antonio. Allí esperan la repatriación del cuerpo de Eugenia. "Mi madre no tuvo una vida fácil", se resigna Karolina. No la tuvo en Nicaragua pero tampoco en Guatemala, en Costa Rica y en España.

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