Los compañeros de Eugenia de El Calamar Bravo, en shock: "Al no aparecer en el trabajo me temí lo peor"
La nicaragüense apenas llevaba unos meses trabajando en este conocido establecimiento del centro de la capital aragonesa

Fachada de una conocida bocatería del Centro de Zaragoza, el Calamar Bravo / LAURA TRIVES
Tras el asesinato de Eugenia a manos de su pareja en un apartamento del barrio de San José, en Zaragoza el pasado martes 4 de noviembre, la conmoción y la tristeza se sigue respirando en el que era su entorno más cercano. También el laboral. Todos lamentan la muerte de esta mujer de 49 años de edad, que su hija, Karolina, definía como una mujer "alegre y trabajadora desde pequeña".
Y "alegre" es otro adjetivo que utilizan sus compañeros de trabajo de El Calamar Bravo, el conocido bar ubicado en pleno centro de la capital. El gerente del local, Joaquín Navarro, recuerda que fue en abril de este año cuando Eugenia entró a trabajar "recomendada" por una empleada que actualmente está de baja por embarazo. "Le hice una entrevista y Eugenia me causó una buenísima impresión", explica a este diario.

Fachada de la famosa bocatería, El Calamar Bravo, situada en el centro de Zaragoza / LAURA TRIVES
Estaba como ayudante en la cocina en el turno de tarde y la noticia de su muerte cayó como un jarro de agua fría. "Fueron unos sobrinos suyos los que me contactaron porque vieron alguna noticia por internet y pensaron que podía ser ella. Entraba a las 17.00 de la tarde y no avisó de que se retrasaba. Como era muy puntual y responsable, al no aparecer, me temí lo peor", explica el propietario del negocio, que regresó de sus vacaciones en cuanto se confirmó el homicidio de su trabajadora.
Navarro solo tiene "buenas palabras". "Era amable, buena persona, atenta y puntual. Jamás la vi triste o desconcentrada en su turno de trabajo", subraya, además de admitir que nunca les había hablado de su círculo más cercano. "Jamás nos comentó nada de su entorno familiar, era callada en ese aspecto. No sabía ni que tenía una hija viviendo fuera", lamenta, ahora, Joaquín, que insiste en que todos la consideraban una mujer cercana y alegre.
Otro de sus compañeros, Manuel Campoverde, admite que esta noticia les ha dejado mal cuerpo. "Estamos muy tristes, una cosa de estas, que la ves de lejos y por desgracia llega, te paraliza totalmente y te deja muy frío", expresa el camarero.
"Era muy trabajadora y cumplidora. Se le veía muy bien, no parecía que tuviera ningún problema", comenta Campoverde, quien no tuvo la oportunidad de tratar o hablar con ella otros temas que no sean del trabajo, por lo que "no se podía imaginar" que le pudiera pasar esto.

Manuel Campoverde, camarero y antiguo compañero de Eugenia en el Calamar Bravo / LAURA TRIVES
Joaquín Navarro expresa su incredulidad sobre lo sucedido y se muestra receptivo a hablar con cualquiera de sus empleados acerca de esta "desgracia". "Estamos todos bastante en shock, yo estoy aquí para ayudar a la plantilla en lo que haga falta, pero aún no he tenido la oportunidad de hablar con todos", apunta, a la espera de que la Justicia haga su labor y dicte sentencia.
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