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El jurado declara culpable al acusado de matar a un "viejo amigo" en Zaragoza pero no aclara el móvil del asesinato

La Policía halló 300 gramos de cocaína y 360.000 euros en la vivienda de la calle Lastanosa en la que se perpetró el crimen

Tomás Jesús Irigoyen Laporta, este lunes por la noche, tras conocer el resultado del veredicto en la Audiencia Provincial de Zaragoza.

Tomás Jesús Irigoyen Laporta, este lunes por la noche, tras conocer el resultado del veredicto en la Audiencia Provincial de Zaragoza. / JAIME GALINDO

Zaragoza

Ni legítima defensa ni miedo insuperable ni confesión ni drogadicción. El jurado ha castigado con dureza a Tomás Jesús Irigoyen Laporta por coser a puñaladas a un "viejo amigo" (José Luis Egea) en su vivienda de la calle Lastanosa, en Las Delicias, la noche del 3 de marzo de 2023. A las 22.34 horas de este lunes se ha concluido la lectura del veredicto que le ha declarado culpable de un delito de asesinato con las agravantes de alevosía y de ensañamiento, ya que le asestó más de cien navajazos a la víctima en lo que se ha considerado un ataque "sorpresivo" e "inesperado". Eso sí, el jurado no ha podido dar respuesta al móvil del crimen, pues la hipótesis del vuelco de droga -se hallaron 300 gramos de cocaína y 360.000 euros en efectivo- no se ha contemplado en el cuestionario porque el juez instructor no procesó al acusado por un delito de robo con violencia.

Con este veredicto la fiscal ha endurecido su petición de condena hasta los 23 años de cárcel mientras que la acusación particular a cargo del penalista zaragozano José Luis Melguizo ha mantenido su petición de 25 años de prisión. Por su parte, el abogado defensor de Irigoyen Laporta, el letrado Eduardo Cremades, ha solicitado la imposición de 20 años de cárcel y ha defendido que no se debe indemnizar a la hija del fallecido porque no existía relación entre ellos. Para ella, de hecho, se han solicitado importes que oscilan entre los 30.000 y los 100.000 euros.

El veredicto

Según consta en las respuestas del jurado, sobre las que ha deliberado desde las 12.30 hasta las 22.00 horas, Irigoyen Laporta se desplazó hasta el domicilio de la víctima, el 5ºA del número 27, justo a la hora de cenar. Pero no lo hizo para pedirle al difunto que dejara de molestar a su exmujer y a su hija, tal y como defendió en la declaración que prestó en el juicio. En cualquier caso solo se ha podido probar que ambos mantuvieron "una discusión" en la que el acusado atacó a la víctima con una navaja. De pie y cara a cara le asestó más de 100 navajazos, todos ellos estando "con vida" la víctima.

Tomás Jesús Irigoyen Laporta, este lunes por la noche, tras conocer el resultado del veredicto en la Audiencia Provincial de Zaragoza.

Tomás Jesús Irigoyen Laporta, este lunes por la noche, tras conocer el resultado del veredicto en la Audiencia Provincial de Zaragoza. / JAIME GALINDO

Fue un arma que el acusado sacó "de forma súbita" para segar la vida de quien hacía unos 20 años había sido su jefe en el bar Los Pájaros. Y no dejó "ninguna posibilidad" de defensa a su "viejo amigo", quien falleció "en minutos". Pero no fue hasta el mediodía del 5 de marzo, casi dos días después de perpetrar el asesinato, cuando el Grupo de Homicidios detuvo a este individuo tras la llamada que realizó a su hija en la que le avisaba de que yacía malherido en este mismo domicilio.

Una caja fuerte

Lo hizo con el teléfono móvil de la víctima, un terminal que desbloqueó poniendo el PIN a pesar de que había insistido en que no sabía nada de su vida desde hacía unos siete años. Entonces, ¿cómo pudo acertar la contraseña? "Lo puse dos veces, me equivoqué y a la tercera puse el año de nacimiento de él (1960) y lo acerté", se excusó Irigoyen Laporta, como también lo hizo para justificar que sabía de la existencia de una caja fuerte "camuflada con un enchufe".

Pero en el cuestionario redactado por la presidenta del tribunal, la magistrada Pilar Lahoz, no se ha podido incluir ninguna alusión a este posible vuelco de droga. Así que, legalmente, no existe ninguna respuesta para la "discusión" que precipitó este asesinato. “Los homicidios normalmente se producen por amor, por dinero o por droga. En la casa encontramos una cantidad significativa e importante de droga y luego una cantidad también importante de dinero”, deslizaron los investigadores adscritos al Grupo de Homicidios cuando se les preguntó por sus hipótesis.

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