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Condenado por manosear a la hija de su compañera de piso en Zaragoza: "No me queda otra por la gravedad del asunto"

El acusado acepta una pena de dos años de cárcel por la agresión sexual a una menor de 12 años

El acusado, P. J. A. C., en el juicio celebrado este lunes en la Audiencia Provincial de Zaragoza.

El acusado, P. J. A. C., en el juicio celebrado este lunes en la Audiencia Provincial de Zaragoza. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Zaragoza

Un vecino del Actur, el joven peruano P. Y. A. C., aceptó ayer una pena de dos años de cárcel tras reconocer que manoseó a la hija de su compañera de piso, una niña de doce años a quien besó en la boca y manoseó los genitales y los pechos una noche del mes de junio de 2023. Lo hizo aprovechando que la madre se encontraba trabajando, por lo que entró a la habitación de la víctima y se tumbó en la cama junto a la menor hasta que su propio hijo comenzó a llorar y tuvo que marchar a consolarle a su dormitorio. Por los daños morales deberá indemnizar a la víctima con el pago de 2.000 euros. Y no ingresará en prisión según acordó la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Zaragoza.

Así se desprende del acuerdo suscrito entre el ministerio fiscal, la acusación particular a cargo del abogado Juan José Espinal y la defensa ejercida por el letrado Ángel Luis Aznar. Fue una vista breve en la que P. Y. A. C. mostró su conformidad con la condena por este delito de agresión sexual, que también recoge otras medidas accesorias como una orden de alejamiento de 100 metros durante seis años, una medida de libertad vigilada por tiempo de tres años y la inhabilitación para cualquier actividad con menores en los próximos cinco años. "No me queda otra por la gravedad del asunto", le dijo al presidente del tribunal, el magistrado Mauricio Murillo.

Suspensión de la condena

Y la Sala acordó la suspensión de la condena durante tres años siempre y cuando P. Y. A. C. no delinca en este periodo de tiempo y comunique al tribunal cualquier cambio en su domicilio. Hasta que tuvieron lugar los hechos residía en el barrio del Actur, donde también lo hacía la niña y su familia desde el mes de abril de 2023 tras arribar solo unos meses antes a Zaragoza. "Ambas familias han estado compartiendo piso durante mucho tiempo por lo que forjaron una buena amistad que los ha unido desde que se conocieron", recoge el escrito de acusación.

En este mismo documento se hace constar que la niña no le contó lo sucedido a su madre hasta principios de agosto. Lo hizo "fruto de la desesperación, miedo e intranquilidad" con los que vivía desde que tuvieron lugar los hechos. Y es que la progenitora percibió "un cambio" en el comportamiento y la actitud de la menor. En estos momentos todavía recibe asistencia en el Instituto Aragonés de la Mujer (IAM).

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