Un convicto de asesinato acepta tres años de cárcel por intentar colar hachís y cocaína en la cárcel de Zuera
Un hombre que mató a una anciana en Cuarte de Huerva aprovechó un permiso penitenciario para volver al centro con 304 gramos de hachís y 100 gramos de cocaína

El acusado, Roberto Guillén Fernández, cuando fue juzgado en el mes de mayo de 2005 por el asesinato y robo a una vecina de Cuarte de Huerva, ocurrido en el mes de julio de 2002. / ÁNGEL DE CASTRO
Roberto Guillén Fernández disfrutaba de un permiso carcelario a mediados del mes de enero de este mismo año. Y no lo hacía por un delito menor. En 2002 asesinó a una anciana de Cuarte de Huerva que le sorprendió robando en su domicilio, por lo que le golpeó en la cabeza con la pata de una mesa. Desde entonces permanece preso en la cárcel de Zuera, donde se le venían concediendo varios permisos hasta que el 16 de enero intentó colar unos 300 gramos de hachís y otros 100 gramos de cocaína. Pero un perro le detectó la droga en el control de accesos. Así que este lunes reconoció los hechos ante la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Zaragoza tras aceptar una pena de tres años de cárcel como autor de un delito de tráfico de drogas.
Así lo acordaron el ministerio fiscal y su abogado defensor, el letrado Alejandro Giménez Planas, al dar el visto bueno a una sentencia de conformidad que también recoge el pago de una multa de 2.000 euros. Al acusado se le ha aplicado la atenuante de drogadicción, ya que en el escrito de acusación de la Fiscalía se reseña que es un "drogodependiente de larga evolución". Por eso se está sometiendo allí a "tratamiento deshabituador".
Varios permisos
A Roberto Guillén Fernández le faltaba muy poco tiempo para cumplir de forma íntegra la condena y abandonar la cárcel de Zuera tras el crimen que perpetró el 6 de julio de 2002. Pero esta pena de tres años de cárcel va a alargar su estancia entre rejas. En esta situación permanece desde que entrara a robar en el domicilio de Elena Beltrán, una mujer de 77 años a quien dio muerte una vez que la septuagenaria le sorprendió robando en su casa. Esa misma noche se fue la zona de bares del Rollo con su novia.
Y no fue hasta el 26 de agosto cuando se entregó a la Guardia Civil, según explicó en el juicio, "porque llevaba mucho tiempo hecho polvo y no podía dormir". No era la primera vez que había entrado a robar en el domicilio de la víctima, pues ya lo había hecho hasta en dos ocasiones en 1998 y en 2001. Pero la fallecida no le denunció porque "conocía a su madre" según declararon sus familiares en el juicio. La sentencia le impuso 16 años de cárcel por el asesinato y otros 4 años de prisión por el robo con violencia
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