Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sergio y Roberto, dos policías que salvaron a un niño en Zaragoza: "Su madre no paraba de darnos abrazos"

Los agentes practicaron la maniobra de Heimlich a un menor de 11 años que se atragantó con una gominola

Sergio y Roberto, los dos agentes que salvaron la vida de un niño de once años en Zaragoza.

Sergio y Roberto, los dos agentes que salvaron la vida de un niño de once años en Zaragoza. / PABLO IBÁÑEZ

Zaragoza

La situación era crítica: un niño de once años se había atragantado con una gominola y no podía respirar. Y allá que fueron dos policías nacionales (Roberto y Sergio) para salvarle la vida. En unos pocos minutos cruzaron Zaragoza de punta a punta, desde Delicias hasta San José, para llegar a una vivienda de la calle Lausana de la que había salido ese mismo aviso sobre las 01.40 horas del pasado 23 de noviembre. Allí se encontraron con un niño que no respiraba porque se había atragantado con una chuchería. Por eso le practicaron la maniobra de Heimlich hasta que empezó a llorar y volvió a respirar. Roberto y Sergio lo habían conseguido, Roberto y Sergio le habían salvado a la vida...

Así lo recuerdan ambos agentes en conversación con este diario varios días después de su heroica actuación, "una intervención muy rápida" que comenzó con una primera llamada en la que no se les había transmitido muy bien lo que estaba pasando. "Nos pilló en la comisaría de Delicias y fuimos muy rápido, nos costaría llegar unos tres minutos, y ya en el camino nos dijeron que un niño de once años se había atragantado con una chuchería", narran estos dos agentes adscritos a la Brigada de Seguridad Ciudadana.

"El niño no respondía"

A su llegada a la calle Lausana les estaban esperando los familiares del menor, subieron rápido las escaleras y le encontraron tumbado en la cama de su dormitorio. "El niño no respondía y tenía un mal color", cuentan Roberto y Sergio. Por eso iniciaron "automáticamente" la maniobra de reanimación y en unos 20 segundos le incorporaron, se relevaron y reanudaron la maniobra mientras iban comprobando si expulsaba la gominola. De repente empezó a llorar y le colocaron en posición lateral de seguridad. El niño respiraba.

Luego llegó la ambulancia y le llevaron al hospital, donde recibió el alta a la mañana siguiente. Para entonces todo era alegría en esta familia después del buen susto que les había sobresaltado apenas unas horas antes. Y por eso se sucedieron las felicitaciones. "Su madre no paraba de darnos abrazos, nos quería hacer regalos y nos dijo que quería quedar un día con nosotros... Y eso es lo que más te llevas, haber ayudado al niño y la satisfacción de su madre", se sinceran estos mismos agentes.

Y es que ellos están a pie de calle, "prácticamente tenemos asistencia humanitarias todos los días" según manifiestan ambos agentes. Por eso saben que deben actuar con "calma" y "coordinación". Así lo hicieron con ese niño de once años y con cualquier zaragozano que decida llamar al 091, ese teléfono que supone una movilización inmediata. "No solo estamos para detener, sino también para ayudar el ciudadano", defienden Roberto y Sergio. Dicho y hecho.

Tracking Pixel Contents