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Desmantelado un 'búnker' tecnológico en Zaragoza: dos detenidos por estafar 52.000 euros

La Policía les atribuye 22 víctimas por medio de la estafa del falso banquero

Imagen de recurso de una intervención policial contra las estafas online.

Imagen de recurso de una intervención policial contra las estafas online. / OSKAR BURGOS | EFE

Zaragoza

El Gancho es un barrio conflictivo de Zaragoza donde la okupación, el trapicheo y ciertos episodios violentos están a la orden del día. Pero, más allá de lo que se conoce como delincuencia convencional, la Policía ha localizado allí una vivienda desde la que operaban los presuntos cerebros de un complejo entramado de estafas informáticas. En un domicilio de la calle Cereros (5), de hecho, se detuvo hace unos días a dos veinteañeros a quienes se acusa de apropiarse de unos 50.000 euros por medio de la estafa del falso banquero. Y, según ha podido saber EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, no se descarta que existan más víctimas de las 22 que se contabilizaron en el momento de su detención el pasado 2 de diciembre.

Tanto a D. G. D. (España, 2002) como a J. A. D. (España 2003) se les imputan delitos de estafa, pertenencia a organización criminal y contra la salud pública, ya que en el registro de este domicilio se intervino una tableta de 74 gramos de hachís. En este registro participaron agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) y de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) junto a los investigadores adscritos a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de Zaragoza, quienes dirigieron las pesquisas junto a otras unidades centrales de Madrid.

Informe policial

Con su colaboración se logró centrar en la calle Cereros (5) un patrón delictivo "continuado", "sistemático" y "profesionalizado" en la realización de estafas informáticas bajo la modalidad del falso empleado de banca. En este entramado, según consta en el informe policial, los detenidos se valían de las técnicas de vishing y smishing para "generar un estado de mayor confianza en las víctimas" y "aumentar las probabilidades de éxito en la consumación de la estafa".

Es decir, a través de una llamada suplantaban la identidad de una entidad bancaria y luego enviaban un SMS para robar información privada y realizar un cargo económico. En estas labores, por tanto, se diferencian dos fases, una de logística para obtener los datos personales de las víctimas, y otra de ejecución para disponer del dinero. En total fueron 52.780 euros vinculados a 22 denuncias, aunque el importe podría ser más elevado por los datos que se están recabando en las líneas de teléfono detectadas y en los muchos móviles que se hallaron en este mismo domicilio.

Ese dinero tomaba "varios caminos" en una tercera y última fase de blanqueo, en la que se contaba con varias mulas para ingresar el botín en sus cuentas bancarias. En cualquier caso, concluye este informe, el autor material de todo este entramado es D. G. D. -defendido por la abogada Olga Oseira-, con quien también se asocia a J. A. D. -defendido por Javier Fort- como colaborador de esta fase preparatoria de los mensajes fraudulentos. "Realizando pruebas para ponerlos a punto y confirmar que todo esté correctamente preparado para la comisión de las estafas", se reseña sobre J. A. D. Ambos cuentan con antecedentes.

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